Economía y Sociedad

Las recomendaciones de Stiglitz

Las letanías de Stiglitz contra la globalización merecen ser ignoradas. Sus recetas de desarrollo, también.

Editorial

El estadounidense Premio Nobel de Economía 2001 Joseph Stiglitz exhortó en Argentina a instrumentar una “acción colectiva global” contra el neoliberal Consenso de Washington, cuyas políticas imperaron en los años 90 en América latina. “No creo que los países puedan o quieran aplicar otras políticas ´Post Consenso de Washington´. Hay que reformar las instituciones. Para eso hará falta una acción colectiva global. Argentina debe tener un liderazgo en ese sentido”, dijo en una conferencia realizada en Pilar, una ciudad al norte de Buenos Aires.


 


Stiglitz, respaldó ayer la intervención del Estado en favor del desarrollo industrial, al tiempo que consideró factible la aplicación de controles al ingreso de capitales. “Una globalización bien diseñada puede favorecer el desarrollo industrial, pero eso no se puede dejar librado sólo a la mediación de los mercados”, sostuvo.


 


A primera vista, está claro que Stiglitz desvirtúa lo que realmente ocurrió en la Argentina en la crisis del 2001. El Nobel demoniza al libre comercio y al sector privado y alaba al Estado, como el gran “corrector” de los fallos del mercado sin decir una palabra sobre la destrucción de la moneda que realizó el Gobierno argentino, la maraña de legislación absurda de sus inflexibles mercados laborales, el altísimo gasto público y la pesificación asimétrica que dejaron a miles de familias en la pobreza.


 


Fue el Estado que tanto glorifica este economista el aparato de coerción que estranguló con impuestos confiscatorios a las empresas obligando a muchas de ellas -antaño competitivas – a abandonar el país y dejar a sus trabajadores en la calle. El mismo que se endeudó con el Banco Mundial y el FMI –asesorados en el pasado por Stiglitz- adquiriendo una deuda que generaciones de argentinos asumirán sin haber visto y disfrutado jamás de un centavo de dólar prestado al despilfarrador Estado argentino.


 

Las letanías de Stiglitz contra la globalización merecen ser ignoradas. Jamás en la historia hubo tantas naciones igualmente prósperas en la economía mundial. Gracias a la libertad de comercio naciones como China y la India prosperan y otras, cerradas al mundo, se estanacan como sucede en Africa. Stiglitz predica las recetas del fracaso a los mismos países que se han cansado de practicarlas. Parafraseando a su querido Keynes, muchas naciones son hoy víctimas de las ideas falaces de algún economista contemporáneo, ya se llame Paul Krugman o Joseph Stiglitz.

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