La mala gestión del secuestro del “Alakrana” por parte del Gobierno y la polémica judicial levantada entorno a los dos somalíes trasladados a Madrid, han dado la pauta para que los jefes de los piratas somalíes aumentaran el monto del rescate. De los 2,7 millones de euros iniciales, ahora exigen 9,7. El acuerdo estaba casi cerrado hace dos semanas y ahora se ha complicado por la inclusión de sus dos cómplices trasladados a Madrid.
Mala gestión del Gobierno
Los piratas que mantienen al pesquero “Alakrana” secuestrado frente a las costas de Somalia han cambiado de parecer y ahora exigen el pago de 9,5 millones de euros por liberar a los 36 tripulantes. Los delincuentes han multiplicado sus exigencias después de recibir información sobre las duras críticas lanzadas contra el Gobierno socialista por su mala gestión de la crisis.
Según informa el periódico La Voz de Galicia, citando fuentes del Ministerio de Defensa, los jefes de los piratas han conocido de intermediarios que trabajan para ellos que el Gobierno recibió críticas por parte de las familias afectadas, de los partidos de oposición y de la opinión pública. Además, conocieron el engorro levantado tras la detención y traslado a España de sus dos cómplices.
Convencidos de que podrían obtener más dinero, los piratas exigen ahora el pago de 9,5 millones de euros después de que hace dos semanas, cuando el secuestro se limitaba exclusivamente al pago de dinero, pedían 2,7 millones de euros.
Entonces, siempre según el diario, en las negociaciones los somalíes incluyeron a sus dos cómplices que permanecen detenidos en Madrid. Al parecer, ambos son sobrinos del considerado máximo jefe de los piratas de Somalia, Mohamed Abdi Hassan Hayr, alias “Afweyne”. De hecho, su hijo Abdulkadir es líder de la banda que mantiene retenido al “Alakrana”.
Esa hipótesis ha sido confirmada por las conversaciones telefónicas que ha mantenido el patrón del “Alakrana”, Ricardo Blach, quien hace semanas sostenía que la liberación de los 36 tripulantes era sólo cuestión de dinero y que el acuerdo estaba casi cerrado.
El aumento del monto del rescate y la inclusión de la liberación de los dos piratas trasladados a España en las negociaciones, pueden explicar el “pacto de silencio” que desde hace unos días mantienen los familiares de la tripulación. Su mutismo, cambio radical en su estrategia, obedece a no perjudicar los contactos y las maniobras judiciales que el Gobierno y la Audiencia Nacional realizan para poder expulsar o extraditar a los piratas a algún punto de África.
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