América, Economía y Sociedad

Petróleo y miseria: Las profecías de Uslar Pietri

Tan lejos como en 1936, Arturo Uslar Pietri acuñó la frase: sembremos el petróleo. Casi 80 años después, sus advertencias aún resuenan en los países que se han hecho dependientes de la producción del crudo.


 Uno de los personajes fundamentales del siglo XX venezolano es el escritor, pensador, divulgador y candidato presidencial Arturo Uslar Pietri (1906-2001). Una colección de sus ensayos (1) incorpora un capítulo extraído de una publicación de 1955, en la cual Uslar Pietri consideró el problema del petróleo en Venezuela (2). El documento está lleno de una poderosa intuición, cuando aún varios conceptos como “Enfermedad Holandesa” estaban sin formalizarse.

Antecedentes del negocio petrolero

Una sección del ensayo sobre petróleo de Uslar Pietri repasa los orígenes de la industria petrolera en Venezuela y recuerda que el petróleo ya era conocido por los indios quienes lo empleaban para calafatear (impermeabilizar) sus canoas. No obstante, la explotación industrial data esencialmente del siglo XX, por más que se evoque (y Uslar Pietri lo mencione) el antecedente de la Compañía Petrólia del Táchira en la ciudad de Rubio, en 1878. El primer pozo digno de mención comenzó a explotarse en 1914 y en 1917 se hizo la primera exportación petrolera. En 1922, en el Lago de Maracaibo, se descubrió un importante pozo, “Los Barrosos Número 2”, sito en el “Campo de la Rosa” y explotado por la Venezuelan Oil Concessions. Este pozo generó cien mil barriles diarios en su inicio.

La producción petrolera venezolana, que en 1921 se situaba en 5.000 mil barriles por día (b/d), ya alcanzaba en 1931 los 321.000 b/d. En 1941 se situó en 625.000 b/d y el volumen ya era de 1.700.000 b/d en 1951. La Ley de Hidrocarburos de 1943 (en cuyo diseño conceptual participó Uslar Pietri) estableció el marco de relación entre el Estado y las multinacionales petroleras. En 1955 Uslar Pietri señalaba la orientación de la industria petrolera en Venezuela: “el problema del petróleo pareció reducirse por mucho tiempo para nosotros al de obtener para el fisco los mejores ingresos monetarios.” (p. 266) Tal mentalidad ”rentista” sigue vigente en la visión de muchos países exportadores de petróleo.

Sembremos el petróleo

Uslar Pietri, quien acuñó la famosa frase de sembremos el petróleo en 1936, señala: “Cuando dije «sembrar el petróleo», quise expresar rápidamente la necesidad angustiosa de invertir en fomento de nuestra capacidad económica el dinero que el petróleo le producía a esta Venezuela, por tan largo tiempo desvalida”. (p. 238)

Los economistas criticamos el desperdicio de las ventajas competitivas petroleras para apoyar otras industrias que no son rentables, como ocurrió en buena parte de la historia petrolera venezolana. No obstante, Uslar Pietri anticipó ese problema. Entiende que el petróleo fortalece artificialmente la moneda local y que esto hace poco rentables las exportaciones industriales. Este párrafo suyo es esclarecedor:

“De un lado está la engañosa tentación de abaratar los precios y facilitar la vida por medio de la supresión de aranceles protectores y barreras a la importación, que nos convertiría en una especie de vasta Aruba, poblada de petroleros y comerciantes, donde muy pocas cosas, fuera del petróleo, podrían producirse en libre competencia con los productos más baratos y especializados de todos los países del mundo. Del otro lado está el peligro de caer en la manía autárquica de producir de todo, sin consideración alguna de los costos, creando absurdos artificios protectores, financiados con petróleo, que al final habrían de afectar a los costos mismos de este producto colocándolo en una situación marginal en los principales mercados. Ambas situaciones no harían sino acentuar de un modo extremo la fragilidad de nuestra situación económica y nuestra dependencia de la explotación de hidrocarburos.” (p. 239)

Entre la década de 1960 y 1990, Venezuela optó por una ruinosa sustitución de importaciones, que encareció los precios de bienes y servicios locales, en detrimento de su calidad, al protegerles del comercio internacional. De allí que Uslar Pietri entienda el “sembremos el petróleo” orientado hacia la eficiencia, lo cual significa en lenguaje actual y para los países petroleros contemporáneos, incluido Colombia, la aplicación de: innovación tecnológica, mejor educación, optimización productiva, buena infraestructura y menores tributos.

“Hay que repetirlo: el problema fundamental de Venezuela es de producción, es decir producir más de todo lo que podamos, a precios de costo que estén lo más cerca posible de los precios mundiales: en agricultura, en industrias, en minas, en servicios. Necesitamos liberarnos, como quien se libera de un peligro de muerte, en la forma más razonable y pronta de la peligrosa dependencia en que todavía nos hallamos respecto al petróleo”, apuntaba Uslar Pietri (p. 240)

El autor percibe la necesidad de una política petrolera desde 1955 y su texto resuena en la Venezuela de 2014 cuando sus exportaciones de hidrocarburos alcanzan el 95%.

“Somos los venezolanos del tiempo de la inmensa y compleja revolución petrolera. Sepamos serlo con inteligencia, con energía y con grandeza y habremos ganado para este pueblo una dura y larga batalla que la posteridad no estimará menos que Carabobo o Ayacucho.” (p. 241) Uslar Pietri apelaba entonces al concepto de inteligencia petrolera que se propone desde esta publicación.

La propiedad petrolera

Uslar Pietri comprende desde 1955 el problema de la “Enfermedad Holandesa”, descrito a partir de las experiencia de los Países Bajos casi dos décadas después. Consiste en la apreciación de la moneda de los países exportadores petroleros, dada la entrada recurrente de divisas generadas por los hidrocarburos comercializados en el exterior. Además de incentivar las importaciones y desalentar las exportaciones, este desajuste también tiene consecuencias en los precios. La mayor disponibilidad de dinero conduce a que se encarezcan los precios locales de bienes y servicios difíciles o imposibles de importar, como el suelo y la vivienda. El autor señala:

“Estos dólares baratos que facilitan las importaciones y obstaculizan las exportaciones; estos salarios altos que aumentan el poder adquisitivo del mercado interno pero que también hacen subir el nivel de los costos de producción venezolana por encima de lo que pudiera considerarse como el nivel de los mercados mundiales, haciendo difícil a nuestra producción no sólo llegar a ellos sino hasta competir con la importación, el efecto inflacionista que han tenido muchas veces los gastos públicos, todas esas causas, entre otras, le han dado a nuestra economía uno de los aspectos más singulares, como es el de su relativo aislamiento con respecto a los niveles de la economía mundial (p. 231).

La situación de “monoexportador” petrolero es un lastre que ha pesado sobre Venezuela durante la mayor parte del Siglo XX y lo que va de Siglo XXI. Una economía cuyas exportaciones se concentren en hidrocarburos está expuesta a la volatilidad del precio petrolero y los “shocks” externos que surgen en ese mercado por problemas geopolíticos.

Otro problema que advierte Uslar Pietri es el de la propiedad estatal de la industria petrolera y la gestión de los ingresos fiscales por parte del Gobierno. Advierte el riesgo de hipertrofia del sector público: “Esta situación fiscal ha hecho del Estado venezolano el principal centralizador y dispensador de la riqueza petrolera, y le ha dado, en consecuencia, una participación activa y creciente en todas las formas de nuestra vida económica. El Estado ha llegado a ser así gran productor, financiador y consumidor.” (p. 232)

Y añade: “La posición de gran dispensador de la riqueza petrolera, ha llevado al Estado a convertirse en empresario, en financiador, en gran productor, en gran consumidor, en gran empleador y ha concentrado en sus manos la mayor parte de lo que de la riqueza petrolera se gasta y también la mayor parte de lo que de la riqueza petrolera se ahorra y se invierte.” (p. 233)

Uslar Pietri acuña el término Capitalismo de Estado en ese escrito, y anticipa, así el concepto de Capitalismo Rentístico que emplearía en los años 1980 otro pensador venezolano de temas petroleros, el profesor Asdrúbal Baptista del IESA.

Uslar Pietri se inquietaba por el problema redistributivo de la industria petrolera y señalaba que “la transformación ocasionada por el petróleo no ha sido uniforme para toda la población venezolana”. (p. 236). Incorpora este aporte sociodemográfico de su tiempo: “Según los datos del Censo de 1941, 60 por ciento de las viviendas existentes en el país eran ranchos; de los cuales no menos de 90 por ciento eran de techo de paja, de piso de tierra, carecían de agua corriente…” (p. 236). La Venezuela de 2014 presentaría una estadística de viviendas precarias no menos alarmante.

(1) USLAR PIETRI, Arturo. Nuevo Mundo. Mundo Nuevo. Caracas. Biblioteca Ayacucho, 1998.

(2) USLAR PIETRI, Arturo. Venezuela en el petróleo. Caracas. Urbina & Fuente Editores Asociados, 1984, pp 33 – 65.

(3) UZCÁTEGUI, Rafael. Situación Actual y Desafíos del Derecho a la Vivienda en Venezuela. Caracas. ILDIS, 2008.

Publicado en INTELIGENCIA PETROLERA

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