Para atajar la fanatización y el adoctrinamiento que la banda terrorista ETA ha logrado en los últimos años entre los jóvenes del País Vasco, la Fundación Víctimas del Terrorismo, que dirige Maite Pagazaurtundua, ha publicado un decálogo dirigido a padres y profesores. Y es que en el último informe del Defensor del Pueblo Vasco, un quince por ciento de los adolescentes justificaba la violencia.
Fundación Víctimas del Terrorismo
En el último número de la revista de la Fundación Víctimas del Terrorismo -cuya presidenta es Maite Pagazaurtundua-, aparece un decálogo dirigido a padres y profesores del País Vasco con recomendaciones para atajar la fanatización y el adoctrinamiento que entre los jóvenes ha venido logrando la banda terrorista ETA.
En un artículo Pagazaurtundua lamenta que “a los doce años, una parte de los chavales (vascos) ha completado el proceso de adoctrinamiento y fanatización”. Por ello, dijo que es recomendable que padres y profesores mantengan el diálogo con sus hijos y no convertir el terrorismo en un tema tabú para casa.
La presidenta de la fundación pide a los padres explicar la violencia terrorista y nunca dejar que los menores de doce años lleguen a aceptar un asesinato. De esa forma, destaca, es posible que sus hijos no se vean después envueltos en entornos radicalizados y sepan decir “no” ante comportamientos “no éticos”.
Y es que en el último informe del
Defensor del Pueblo Vasco se denuncia que un hasta un quince por ciento de los adolescentes de esa comunidad autónoma justifican la violencia terrorista de
ETA. En los alumnos de secundaria, un catorce por ciento de ellos se muestra “indiferente” ante el asesinato de miembros de su comunidad. Esa percepción, dice el informe, se acentúa en
Guipúzcoa, en los centros públicos de enseñanza y en el modelo de inmersión lingüística en
euskera.
Por ello, Pagazaurtundua pide que en el ámbito escolar, los profesores se quiten el miedo y dejen a un lado las excusas y “encarar el problema real de que algunos niños pueden asesinar en pocos años”. Subraya que “la comunidad educativa, como la sociedad ha sentido incomodidad y miedo de abordar su papel y ha buscado mil excusas para echar balones fuera”.
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