Human Rights Watch ha calculado que en 2007 murieron asesinados 8.000 presos dentro de las cárceles de Venezuela. Por otro lado, el grado de hacinamiento es tal que el número de reclusos supera en un 275 por ciento la capacidad de los centros penitenciarios.
Y el hacinamiento es de los mayores del mundo
El Observatorio Venezolano de Prisiones ha publicado un informe en el que se pone de relevancia que murieron 598 reclusos el año pasado, mientras que 982 fueron heridos. Entre 2006 y 2007, el número de muertos aumentó en un 30 por ciento. Según Human Rights Watch, “el riesgo de morir violentamente es mayor dentro de prisión que fuera de ella”.
Para uno de los fundadores del movimiento estudiantil, Rodrigo Diamanti, la criminalidad de Venezuela “ha hecho que hayan muerto en las calles, por robos y homicidios, más civiles que durante los dos primeros años de la ocupación americana de Irak“.
Según informa el diario El País, las protestas se han venido sucediendo por el grado de hacinamiento e inseguridad al que han llegado las prisiones en Venezuela. En estos momentos, el número de reclusos casi triplica la capacidad de las cárceles. Los 30 centros del sistema penitenciario de Venezuela deberían contener un máximo 8.000 reclusos mientras que los que allí se encuentran ascienden a 22.000.
Chávez está convencido de que la situación se arreglará con dos tipos de medidas: construir cuatro centros penitenciarios más y transformando el sistema carcelario en un modelo genuinamente socialista. Parece poco probable que, con un incremento de la superficie carcelaria del 13,3 por ciento resuelva un hacinamiento de los reclusos que llega al 275 por ciento.
El programa socialista para la población penitenciaria daría prioridad a la rehabilitación y reinserción de los presos con la ayuda de sus familiares. Los expertos consideran que hay dos necesidades urgentes, que además no se resuelven con ideología: deben ponerse los medios necesarios para separar a los asesinos de los delincuentes menores, y es fundamental que se apliquen las normas de seguridad, sanidad y alimentación que ya existen.
Las quejas de los presos tienen precedentes en las instituciones de Latinoamérica. Por ejemplo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha emitido cuatro resoluciones provisionales en los últimos dos años en las que le comunica al gobierno venezolano que sus cárceles tienen que ajustarse a los estándares internacionales.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR