El Comentario
En contra de mis sabios consejos, el Gobierno y el PSOE han declarado que estarán abiertos por vacaciones. Estamos perdidos. Nos podemos temer lo peor.
Cada convocatoria política del partido de Zapatero y del Consejo de Ministros sólo puede acarrear más gasto público y ganas de aparentar algún quehacer.
Falcon para arriba, Falcon para abajo, es mejor estarse quietos sin trotes gallináceos y dejar a los ciudadanos que sudemos la gota gorda de la crisis en paz. Ya vendrán en septiembre los recibos.
Los únicos que deben permanecer alerta en verano son los socorristas, la Guardia Civil y el nuevo director de los espías. Los que pueden darnos tranquilidad, evitar sobresaltos y cuidarnos las espaldas.
Horroriza imaginar una nueva financiación autonómica en las condiciones actuales con la gavilla de baremos que hay encima de la mesa.
Sobrecoge suponer cómo se estarán pariendo los presupuestos generales para el año 2010 cuando las previsiones económicas del Ejecutivo duran menos que la extraordinaria de un autónomo.
Espanta intuir el trajín de la calculadora de Hacienda para atender todas las obligaciones y compromisos.
Asusta vislumbrar los brotes verdes agostados en un otoño que se promete muy caliente.
Flota en el aire tal sensación de pesadumbre y fastidio, un ambiente de extenuación social frente a la crisis y la inutilidad para atajarla, que la noticia de unas vacaciones oficiales truncadas por las citas extraordinarias, los cónclaves inusitados y el camelo de un descanso en vela sólo pueden enrarecerlos más.
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