Irak dio este sábado un paso trascendental para su germinal democracia al volcarse su población masivamente a las urnas
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Martes, 21 de julio 2026

Irak dio este sábado un paso trascendental para su germinal democracia al volcarse su población masivamente a las urnas
Editorial
En un artículo publicado por Diario Exterior el analista Jeff Jacoby destacaba que Irak, también, era foco de buenas noticias y las enumeraba señalando la publicación de 51 millones de nuevos libros de texto libres de Baaz para los escolares iraquíes, la fuga de cerebros a la inversa que llevaba a miles de iraquíes expatriados con educación de vuelta a su patria a enseñar, el revival de la música kurda, suprimida durante mucho tiempo por Saddam, la reinundación de las marismas del sur y los logros deportivos más recientes.
Irak dio este sábado un paso trascendental para su germinal democracia al volcarse su población masivamente a las urnas en el referendo sobre la nueva Constitución, celebrado en medio de estrictas medidas de seguridad y sólo con aislados hostigamientos de la insurgencia.
Aprobada por una alianza de representantes de la mayoría árabe chiíta y de la minoría kurda del norte, en agosto pasado, la nueva Constitución establece la forma de Estado federal, sistema político basado en la democracia parlamentaria (con elecciones cada cuatro años) y un primer ministro surgido de la fuerza mayoritaria en el Poder Legislativo, al cual no podrán acceder los miembros del partido Baaz del ex presidente Saddam Hussein. Aunque la libertad de culto está garantizada, el Islam será la religión oficial del Estado y “principal fuente de legislación”.
Aunque los resultados se conocerán recién mañana, pudo saberse que en ciudades chiítas del sur, como Najaf, Kerbala y Basora, los electores salieron masivamente a dar el “sí” a la única pregunta planteada en la boleta: “¿Aprueba el proyecto de Constitución de Irak?” En localidades sunitas del oeste, como Fallujah, los electores también acudieron a las urnas desde temprano, pero una amplia capa votó por el “no”, según reportes de última hora. Por su parte, la minoría árabe sunita del país –que llevaba las riendas del poder durante el régimen baazista- llegó dividida al referendo.
La normalización del país, sin embargo, llevará tiempo. A los ataques de Al Qaeda se suma ahora una supuesta colaboración de los suníes con éstos, en un tentativa desesperada por recuperar sus privilegios de antaño. De ahí sus tentativas de boicot a las elecciones de enero y al referendo con el fin de contribuir a la inestabilidad política y obstaculizar el paso a la salida de la Constitución.
De todas formas, el grupo suní no es homogéneo y ya presenta fisuras que fortalecerían el camino a las elecciones de diciembre. Antes del referendo, el principal partido suní iraquí, el Partido Islámico, pidió un voto favorable a la Constitución a la espera de un nuevo consenso sobre el texto constitucional.
La inquebrantable determinación de Washington y de sus pocos aliados internacionales allana el camino para las elecciones de diciembre donde se elegirá a un nuevo y definitivo Parlamento nacional. Lo cual significaría una victoria para la democracia en Oriente Medio y una derrota tanto el terrorismo fundamentalista como de aquellos miembros de la comunidad internacional que aún se oponen a la presencia aliada en el país. Hoy, son espectadores incrédulos de un proceso que con gran dificultad y altos costes, va caminado. Irak llama, otra vez, a la puerta de Occidente. En Europa todavía algunos están en sus cosas.
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