Angela Merkel ha aceptado finalmente la perentoria necesidad de intervenir en el sistema bancario alemán, pero no lo hará de cualquier manera. La cancillera ha puesto condiciones y se ha mostrado muy estricta con el uso del dinero público
Limita el sueldo de los directivos
El gobierno alemán reclama tener influencia en la política financiera de las entidades que recurran al paquete de ayudas y demandará condiciones concretas para que las entidades puedan acceder a la ayuda.
La limitación en los sueldos de los altos ejecutivos, por ejemplo, es uno de los puntos más controvertidos. El ministro de Finanzas, Peer Steinbruck, se mostró a favor de un máximo de 500.000 euros por año. En su opinión, todo lo que exceda de esta cifra es “inadecuado”.
El plan de emergencia despachado en tiempo récord esta semana por el gobierno de Merkel y aprobado por el Parlamento contempla un fondo de garantías de 400.000 millones de euros y créditos directos de 80.0000 millones de euros.
El banco semiestatal BayernLB, en manos del gobierno regional de Baviera, se convirtió en el primer banco alemán en anunciar que recurrirá al plan estatal de emergencia financiera de casi 500.000 millones de euros.
El presidente del Consejo de Administración del BayernLB, el ministro de Hacienda bávaro, Erwin Huber, declaró a medios de comunicación alemanes que se necesitan “miles de millones de euros, con los que el Estado entrará en forma de un aumento de capital y con los derechos de participación que ese paso conlleva”.
Según algunas informaciones no confirmadas, pero que circulan en diversos medios, el octavo banco en importancia del país necesita fondos “entre 2.000 y 5.000 millones de euros”. El banco es propiedad, en partes iguales, del estado federado de Baviera y de las cajas de ahorro de la región, y entró en dificultades financieras este año por haber especulado con inversiones en el mercado inmobiliario de Estados Unidos.
El BayernLB, una de las principales fuentes crediticias para las pequeña y medianas empressa del país, “se encuentra ante cambios estructurales fundamentales”, dijo Huber al diario “Bild“, precisando que “probablemente se buscará el apoyo estatal por tres vías”, refiriéndose a las garantías que ofrece el Estado para las transacciones interbancarias, las inyecciones directas de capital y la compra de activos problemáticos.
El principal banco privado del país, Deutsche Bank, ha salido a la palestra rápidamente para afirmar categóricamente que no tiene necesidad de recibir ayuda estatal. “Deutsche Bank no necesita ningún tipo de capital entregado por el Estado. La crisis no nos afectó en ningún momento.
Somos uno de los bancos más fuertes y mejor capitalizados del mundo”, aseguró su presidente, Josef Ackermann.
Otros dos bancos, los semiestatales Helaba, manejado por los gobiernos regionales de Hesse y Turingia, y LBBW, de Baden Wurttemberg, negaron la necesidad de tomar prestada la ayuda de Berlín.
El segundo banco del país, Commerzbank, en cambio, estudiará las condiciones para recibir el apoyo. Su titular, Martin Blessing, dijo que “todo banquero tiene la obligación de, por lo menos, estudiar la posibilidad de acudir al plan. La posibilidad de seguir otorgando créditos, algo fundamental en una situación en la que la coyuntura se va frenando, depende de la fortaleza de capital que se tenga”.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR