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¡Aló Moratinos!, soy Chávez, dile a Zapatero que…

Miguel Ángel Moratinos ha corregido a José Luis Rodríguez Zapatero. Todo se reduce a un problema semántico y deja en mal lugar a su jefe, al que interpreta y corrige.

No quiere Moratinos escaladas verbales con Chávez. No quiere otro “Por qué no te callas”. No va a pedir explicaciones. No va a llamar al embajador de Venezuela. Apela a los intereses de España, de sus empresas, de sus contratos, de los 150.000 españoles que allí viven.
 
Moratinos ha informado que antes de que Zapatero pidiera “explicaciones”,junto a Angela Merkel, él ya había hablado con Nicolás Maduro, su homólogo venezolano, al que “previno” sobre el auto del juez. Maduro puso al teléfono a Chávez con Moratinos y nuestro ministro tuvo que avisar también al presidente venezolano de la que había preparado el juez Eloy Velasco.
 
Según Moratinos, Chávez estuvo correcto y en absoluto molesto y para nada habló de “colonialismos” caducos. Según Moratinos, Chávez le pidió que recordara a Zapatero que ellos en el tema de ETA sólo habían colaborado con lo que el gobierno español les había pedido ya desde los tiempos de Felipe González.
 
Todo esto se lo contó Moratinos a Zapatero y el presidente español se subió a la tribuna de prensa con Ángela Merkel muy tranquilo, pues su ministro había hecho los deberes.¡Había incluso hablado con el propio Chávez!. Fue entonces Zapatero quien interpretó como mejor decir o no decir lo que sabía. España ya ha pedido “explicaciones”, afirmó solemne. Era lo que tocaba ante el auditorio ocasional. Era lo que había que decir pues era lo que se quería escuchar, interpretó Zapatero. Es el relato de lo que sucedió en Hannover, según cuenta el propio Moratinos y revela la prensa.
 
Me las prometía felices. Pensaba que José Luis Rodríguez Zapatero, que pidió explicaciones a Venezuela por el escándalo de su presunta colaboración con las FARC y ETA, estaba dando un mensaje de cambio. También cuando pidió la liberación de todos los presos políticos en Cuba después de la muerte de Orlando Zapata. Me preguntaba, ayer, si el gobierno español rectificaría su política exterior, al menos en los casos de Venezuela y Cuba.
 
Hago una y otra vez el esfuerzo de ponerme en el lugar de quienes toman las decisiones para intentar entenderlos. Por eso de no caer en el sectarismo y acopiar información y opiniones para comprender. Se por experiencia lo enojoso e injusto que es, tantas veces, el estar juzgando permanentemente todo y a todos desde el particular rasero. Pero me rindo a la evidencia. Miguel Ángel Moratinos ha corregido a José Luis Rodríguez Zapatero.

Al regreso de su viaje por Georgia, el ministro de Asuntos Exteriores matizó que él lo que había hecho era pedir “información” al Gobierno de Venezuela y no explicaciones. Moratinos nos cuenta, además, la “milonga” que en determinados países el termino “pedir explicaciones”, tiene un contenido muy agresivo. Justifica, entonces, los exabruptos de Chávez. Todo se reduce a un problema semántico y deja en mal lugar a su jefe, el presidente Zapatero, al que interpreta y corrige.

 
Zapatero podía haber dicho que estudiarían el auto del juez tan pronto les fuera remitido; que desconocían su contenido; que la prudencia diplomática aconsejaba no hacer valoraciones de momento. Pero no. Afirmó lo que afirmó y en lenguaje diplomático, al uso en todo el mundo y también en el Caribe, pedir explicaciones es pedir explicaciones, no es recabar información.

No quiero, ni puedo, juzgar a nadie. Ni a Moratinos, ni a Zapatero. Saque cada cual sus conclusiones del sainete telefónico y los acontecimientos posteriores.

 
De Moratinos dicen que es un hombre afable, sereno y tranquilo. Creo que es verdad. Sin embargo aquí no estamos ante una noticia de prensa, un bulo o un rumor que pone en aprietos las “buenas” relaciones de dos países o sus gobiernos. Estamos ante el auto de un juez que tiene procesados e imputados. Estamos ante una decisión judicial que se sustenta en una investigación policial y de la que se deriva la posible comisión de graves delitos. Tendrán que juzgarse y valorarse, naturalmente, los indicios y también las pruebas ya aportadas por la investigación.
 
Venezuela ha contestado ya y nada aportará al esclarecimiento de la causa. El gobierno español no debería hacer de parapeto y poner trabas, apelando a unos intereses superiores que además está en cuestión si son bien o mal defendidos. Centenares de víctimas del terrorismo en España y Colombia van a demandar no solo esas “explicaciones” que parece nunca se pidieron, también quieren dignidad y si fuera posible justicia. Éste no es sólo un incidente de los muchos que acontecen en la siempre complicada política exterior. Es un tema sensible para muchos españoles, sean de izquierdas o derechas, voten o no voten.

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