Los embates populistas no hacen más que verificar un retroceso en la cultura política y económica de la región, vivido ya en épocas pasadas.
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Martes, 21 de abril 2026

Los embates populistas no hacen más que verificar un retroceso en la cultura política y económica de la región, vivido ya en épocas pasadas.
Editorial
Hace unos días Diario Exterior publicó un artículo del ex representante de Argentina ante la ONU, Emilio Cárdenas, quien proponía la existencia de dos América Latina. Una decidida a encarar con valentía su porvenir, y otra dedicada a malgastar sus recursos y alentar la demagogia improductiva.
La realidad parece confirmar esta posición y aún a intensificar esta diferenciación. Los embates populistas Chávez, Morales y compañía no hacen más que verificar el retroceso que la región experimenta en materia de política económica y social. Aún después de los dramáticos efectos que produjeron otras experiencias intervencionistas, ambos países se encaminan en ese rumbo. Lo de Chávez en un mucho más depurado sistema de control y subordinación de la economía al Estado, y Morales en una agotada prédica paternalista.
A ello se suma los intentos de Correa por alzarse con todo el poder y, de paso, arrasar la legitimidad del Parlamento. Una y otra vez Diario Exterior relata las crónicas de la inestabilidad institucional que se vive en Ecuador producto, entro muchas cosas, de la voracidad por el poder del propio Correa. Parece una costumbre de los nuevos líderes de la región el asumir y pedir un plesbicito para desbancar a toda la oposición. Pues en ello anda Correa.
Frente a este panorama, Brasil parece el país más moderado, junto con Chile y ahora México. El acercamiento de Lula hacia Bush y el distanciamiento hacia ciertas posturas del chavismo dan a Lula una credibilidad que no tiene, por ejemplo, el presidente de Argentina. Lula ha sabido matizar la relación regional con un vínculo hemisférico que lo acerca estratégicamente al país más poderoso. La reunión en Camp David –lugar reservado para eventos importantes- hablan a las claras del acercamiento mencionado. La relación Brasil-EEUU promete ser la más seria de las que mantiene un país latinoamericano con Norteamérica.
El otro caso es México, que poco a poco intenta retomar un discurso realista y focalizado en la temática del desarrollo. Calderón ha restituido la confianza en los actores de la economía y puede presentarse como una alternativa válida para los capitales productivos del exterior. La última gira de Calderón por España confirma esta apreciación y lo sitúa en un lugar expectante en las relaciones económicas bilaterales.
La disyuntiva regional puede tener otros casos, pero sería dar vueltas en el mismo círculo. Habrá que analizar en los próximos tiempos en qué medida estos proyectos son capaces de convivir y cuál de ellos será, finalmente, el más beneficioso para la región.
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Diario Exterior publica hoy en su portada una nota sobre la situación de la seguridad en Venezuela.
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