Política

Atentan contra el primer ministro de Pakistán donde asesinaron a Benazir Bhutto

El primer ministro de Pakistán, Yusuf Raza Gilani, resultó hoy ileso después de sufrir un atentado en la ciudad de Rawalpindi, donde fue asesinada hace menos de un año la líder de la oposición y futura primera ministra de Pakistán, Benazir Bhutto.

Ha salido ileso
El coche en el que Gilani se desplazaba desde Laore a su residencia ha sido atacado con dos disparos que buscaban su asesinato a menos de quince días de que el general Musharraf haya anunciado su dimisión.

La Policía y los servicios de Inteligencia han abierto una investigación, según la agencia estatal de noticias APP. El ministro Federal de Información, Sherry Rehman, ha asegurado a GEO que Gilani se encuentra a salvo en su residencia. Rawalpindi, situada a 15 kilómetros al sur de Islamabad, alberga el aeropuerto internacional de la capital.

Los terroristas no han elegido cualquier momento para cometer el atentado. Uno de los pilares del futuro Gobierno, el ex primer ministro Nawaz Sharif, ha anunciado hace pocos días que no participará en el Ejecutivo hasta que los jueces represaliados por Musharraf no vuelvan a los tribunales.

Esta situación podría hacer imposible la elección de un nuevo presidente que se mantuviese en el cargo durante los próximos años llevando al país a una democracia estable. La investidura debe ser aprobada por las dos cámaras del Parlamento junto con las cuatro asambleas provinciales y, por el momento, la coalición gubernamental no se ha mostrado ni rápida ni ágil en la toma conjunta de decisiones.

El país, sin Musharraf

La dimisión del general Musharraf el pasado 18 de agosto se materializó en un discurso televisado donde explicaba que la coalición gubernamental lo consideraba un problema y se preparaba para iniciar un proceso de destitución en su contra.

Desde entonces, el presidente del senado, Muhammed Mian Soomro, ha ocupado el cargo de un modo interino. Esta situación debilita más la gestión antierrorista del Gobierno que vigila con su ejército el santuario de Al Qaeda, que se encontraría en la frontera entre Pakistán y Afganistán.

Por eso, un golpe de Estado en estos momentos, que podría llevar el sello de unos islamistas fuertemente reprimidos desde el 11-S, implicaría una debacle en la guerra global contra el terrorismo. Esta circunstancia, según los analistas consultados, no se produciría si las fuerzas democráticas se mantuviesen unidas y los intentos de magnicidio fallaran como el atentado de hoy contra el primer ministro, Yusuf Raza Gilani.

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