América

Bendita locura panameña


Cuando Balbina Herrera, candidata del gubernamental PRD, llamó loco al aspirante Ricardo Martinelli, de la Alianza por el Cambio, para descalificar la ambición de sus promesas electorales no podía imaginar que el pretendido insulto se convertiría en una fuerza social arrolladora que le ha dado a este un aplastante triunfo en las urnas. Una inmensa mayoría de panameños se sumó a la enajenación del tándem Martinelli-Varela y los aupó en volandas al Gobierno de la nación, la alcaldía de la ciudad de Panamá y la mayoría de la Asamblea Nacional. ¿Se volvieron locos de repente tantos y tantos panameños a la vez? ¿O era más bien la candidata del PRD la que conducía en sentido contrario al anhelo de cambio que se ha impuesto de manera tan rotunda? Los locos eran muchos más, y la Alianza por el Cambio cosechó el domingo la bendita locura de todo un pueblo.

Con la ampliación del Canal (que Martinelli conoce muy bien) como un reto estratégico y económico de primer orden, Panamá debe encarar el futuro garantizando la seguridad ciudadana, combatiendo la corrupción, modernizando sus infraestructuras y ampliando y mejorando de manera notable la prestación de los servicios básicos como la educación o la sanidad. Mucho por hacer y un caudal de confianza popular muy alto para administrar adecuadamente a partir de ahora.

La inteligente y premiada coalición de Ricardo Martinelli con el brillante y joven empresario Juan Carlos Varela, líder del Partido Panameñista, ha permitido unir fuerzas dispersas y lograr un respaldo democrático extraordinario y esperanzador para los panameños, que vuelven a recobrar así la confianza perdida en la honestidad y eficacia de sus gobernantes e instituciones.

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