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Bolivia decide: o totalitarismo o libertad

Llega el referendo tan ansiado por Morales con el que busca no sólo perpetuarse en el poder, sino dotar al país de una mayor dosis de centralización. La oposición ha jugado sus bazas a lo largo del año mostrando que los deseos del aymara no son los de la mayoría del pueblo.

Editorial

Desde su llegada a la Presidencia, Evo Morales ha obrado como todo dirigente populista que se precie de serlo: nacionalizaciones por doquier, críticas y persecución de la oposición, gobierno por decreto, acusaciones a Estados Unidos y, finalmente, convocatoria de un referendo para consolidarse/eternizarse en el poder.


 


Demagogia sin freno y búsqueda de la división y la confrontación. En esto se pueden resumir los megalómanos planes que Morales tenía y tiene para su pueblo que ahora es convocado, una vez más, a votar. El mecanismo del referéndum es muy propio de estos regímenes populistas que se acaban convirtiendo en dictatoriales. Dan la palabra al pueblo creyendo que con ello  la democracia está salvaguardada. Nada más lejos de la realidad. La democracia, la auténtica democracia, exige un respeto por las instituciones que desde luego no ha caracterizado al gobierno del M.A.S.


 


Durante el pasado año fueron muchas las consultas que celebró Bolivia. La conclusión de todas ellas es que la sociedad estaba dividida y la forma de expresar esta dualidad era clara: liberalismo vs totalitarismo gubernamental. En efecto, los referendos de Pando o Beni, por poner sólo dos ejemplos, mostraron que esa parte del país no comulga con el modelo político indigenista que trata de imponer Morales. Lo lógico hubiera sido una negociación con criterio, lo que se produjo, aunque en versión muy descafeinada, en septiembre y sólo dio como resultado que el Presidente del país se saliera con la suya y convocara a los bolivianos para el 25 de enero.


 


Sea cual sea el resultado de la votación, nadie estará contento y lo que es más grave, el declive, cada vez acelerado de Bolivia, se acentuará. De momento, Morales ya ha dado avisos de por donde irá el destino del país, como han mostrado sus recientes nacionalizaciones o las acusaciones de corrupción a la oposición. Hay una cosa con la que parece no contar: que Bush no está ya en el poder, ¿a quien culpará entonces si su liberticidio no sale triunfante?

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