El dictador cubano recalca que ambas intervenciones -del Rey y Zapatero- “aportaron pruebas irrebatibles de las conductas y los métodos genocidas del Imperio, sus cómplices, y las anestesiadas víctimas del Tercer Mundo.
Reaparece el dictador cubano
Fidel Castro, denuncia en sus últimas “reflexiones” que el discurso “adicional, invertebrado e inoportuno” de Zapatero en la Cumbre Iberoamericana y la “orden abrupta” del Rey a Hugo Chávez “aportaron pruebas irrebatibles de las conductas y los métodos genocidas del Imperio”.
El dictador dedica de nuevo a la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile otro artículo de su serie “reflexiones”, titulado ´Waterloo ideológico´ -remitido por la Embajada de Cuba en Madrid-, al que seguirá, según anuncia el presidente cubano, un tercero sobre este tema que, según afirma, ya ha escrito pero que aún no ha hecho público.
“Vino la Cumbre Iberoamericana y allí ardió Troya”, asegura Castro, quien afirma que la intervención del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en respuesta al presidente venezolano, Hugo Chávez, y “su defensa de Aznar” constituyen un “discurso adicional, invertebrado e inoportuno”.
Por contra, Castro califica de “dignísima” la respuesta de Chávez a la “orden abrupta del Rey de España” y asegura que el líder venezolano “ni siquiera pudo oír con precisión” lo que dijo Don Juan Carlos cuando le espetó “por qué no te callas”.
El presidente cubano recalca, según la agencia EFE, que ambas intervenciones -del Rey y Zapatero- “aportaron pruebas irrebatibles de las conductas y los métodos genocidas del Imperio, sus cómplices, y las anestesiadas víctimas del Tercer Mundo”, y añade que “en aquél ambiente tenso brilló la inteligencia y la capacidad dialéctica de Chávez”.
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