De un lado están los datos gráficos, la terrible repercusión material de la crisis sobre las familias y las empresas…
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Martes, 21 de julio 2026

De un lado están los datos gráficos, la terrible repercusión material de la crisis sobre las familias y las empresas…
El Comentario
Mientras en algunos puntos localizados del planeta hombres y mujeres de Estado, abnegados gestores públicos, responsables económicos, representantes financieros, sindicalistas y políticos de distinto signo se ocupan de la crisis, están firmemente empeñados en combatir y frenar sus efectos y en procurar la recuperación en el menor tiempo posible, en España el Gobierno nos y se entretiene con juegos florales y humaredas de colores. Tiene todo el sentido. Si la crisis económica se debe a factores internacionales perniciosos (culpa de Bush y del liberalismo, fundamentalmente); si según la versión oficial española nuestro país no tocó pito en el origen y la expansión del problema, la solución vendrá naturalmente del mismo silbato pero tocado por otros (Obama y el socialismo sobre todo) en una suerte de magia portentosa y sin necesidad de hacer nada ni inquietarse más de la cuenta.
Lo comprobamos a diario. De un lado están los datos gráficos, la terrible repercusión material de la crisis sobre las familias y las empresas, las cifras alarmantes de desempleo, la incisiva recesión y la constante caída de la actividad económica, por el otro carril circula el Gobierno plácidamente, sin inmutarse.
El último ejemplo lo ha ofrecido la votación parlamentaria de las resoluciones del debate sobre el estado de la Nación. A Zapatero le entró el miedo en el cuerpo electoral ante la previsible derrota de sus propuestas en medio de un ambiente político desapacible para su partido y optó por desinflar el globo del descalabro sumándose a acuerdos impalpables con todo quisqui. Ceder y ganar antes que ser coherente. A toda costa. Qué más da.
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