Una nueva edición de la Champions League se inició el 16 de septiembre. 32 plantillas en busca del trofeo más importante que a nivel de clubes se otorga en Europa. Los equipos ingleses, españoles e italianos parten como favoritos. Nos esperan 8 intensos meses hasta la final de Roma.
Editorial
La antigua Copa de Europa de campeones de liga ha echado a andar. En febrero llegará lo emocionante con las eliminatorias directas. Nos hallamos ante una competición que año tras año bate récords de audiencias, publicidad y seguimiento de medios.
La edición 2008-2009 otorga el cartel de favoritos a los equipos de la Premier League. El pasado año consiguieron colocar a tres de los cuatro semifinalistas. ¿A qué se debe este éxito de los equipos británicos? Razones múltiples que se pueden resumir en dos: poderío económico y paciencia de sus cuadros dirigentes.
La llegada de empresarios rusos, norteamericanos, asiáticos o árabes ha ayudado a que equipos como el Manchester United, Arsenal, Chelsea o Liverpool sean compradores de los cracks del momento. Además, les permite no vender a sus estrellas. El caso de Cristiano Ronaldo es el gran ejemplo pero hay otros como las llegadas de Torres, Drogba, Tévez, Ballack…
El dinero no lo es todo. Es imprescindible una buena gestión deportiva, ausente de las prisas derivadas del resultadismo. En las islas se permite la planificación a largo plazo. La consecuencia, equipos con estilo propio y entrenadores capaces de permanecer décadas al frente de la institución. Sir Alex Ferguson es el mejor ejemplo. Rafa Benítez, va camino de ser una leyenda entre los seguidores de Anfield Road. En cuanto a Arsene Wenger, pese a la sequía de títulos, los propietarios del Arsenal no cuestionan ni sus métodos ni su trabajo. El fútbol inglés, por tanto, siempre nos da lecciones.
¿Y los españoles? Real Madrid y F.C Barcelona parten como favoritos, más por su nombre y pasado inmediato, que por su situación actual. Para ganar una competición como ésta son necesarios jugadores galácticos del tipo Figo, Zidane, o Redondo, un perfil que hoy en día no tiene el club de Concha Espina.
En cuanto al Barcelona de Guardiola, ha llevado a cabo un proceso de descapitalización futbolístico personificado en las salidas de Deco o Ronaldinho que lo alejan del equipo que enamoró en 2006. Villarreal y Atlético de Madrid jugarán sin presión. La presencia en esta competición es su premio. No tener que demostrar nada a nadie será su mejor arma.
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