La retórica desafiante e irrespetuosa de Chávez constituye un obstáculo para las pretensiones de progreso de la región, y produce una radicalización indeseable de las posturas hemisféricas.
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Martes, 21 de julio 2026
La retórica desafiante e irrespetuosa de Chávez constituye un obstáculo para las pretensiones de progreso de la región, y produce una radicalización indeseable de las posturas hemisféricas.
Editorial
La relación entre México y Venezuela ha sido la primera víctima diplomática de la fallida IV Cumbre de las Américas. Luego de que el gobierno de Los Pinos le exigiera a Hugo Chávez una disculpa formal por sus críticas e improperios contra el presidente Vicente Fox y su ardua defensa del ALCA, Caracas decidió retirar a su embajador Vladimir Villegas, del DF mexicano.
Casi automáticamente, Vicente Fox anunció que ordenaba el regreso de su embajador Enrique Loaeza y Tovar. Estaba siendo entrevistado en vivo por la cadena CNN y le informaron que Venezuela acababa de anunciar el retiro de su representante diplomático.
Chávez había llevado la situación al extremo en su programa Aló Presidente, donde el mandatario venezolano había dicho que Fox “resolla por la herida porque no lograron imponer su plan” sobre el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), y justificó las declaraciones en las que lo calificó como “cachorro del imperio” debido a que, aseguró, el mexicano le faltó el respeto. Además se encargó de difundir las imágenes de sus encuentros a puerta cerrada con los mandatarios que participaron en la pasada Cumbre de las Américas, señalando a Fox como alguien irrespetuoso y rencoroso.
“Hay una copla en mi llano, usted que es hombre de caballos””, dijo Chávez dirigiéndose a Fox, tras lo cual recitó: “Yo soy como el espinito, que en la sabana florea, le doy aroma al que pasa y espino al que me menea. No se meta conmigo, caballero, porque sale ´espinao´”.
Las bravuconadas de Chávez ya dejan de ser un pasatiempo anecdótico y comienzan a verse como el lado más intolerante de un dictadorzuelo que amenaza e insulta a quienes no comparten sus estrambóticos proyectos políticos. El mandatario venezolano estaba en todo su derecho de oponerse al ALCA pero nada ni nadie le autoriza a llamar a su homólogo mexicano “cachorro del imperio” -¡justamente él, que es el perrito faldero de Fidel Castro!- y hacer pantomimas burlescas en contra de Bush y de los 29 países que apoyaban el ALCA.
Por otra parte, el ALCA es sólo una cortina de humo para un Chávez hambriento de ganar aliados para su utopía comunista bolivariana. Su objetivo no fue únicamente mancillar la figura de Fox sino también introducirse de lleno en la campaña presidencial mexicana a favor del candidato izquierdista Manuel López Obrador, a quien Chávez apoya incondicionalmente junto al otro presidenciable izquierdista, el indígena Evo Morales.
En consecuencia, estamos frente a un populista demagogo pero no delirante, que pega duro, que se está armando militarmente, que está confiscando propiedades y bienes de los venezolanos, que encarcela a sus oponentes políticos, que protege a terroristas de las FARC, que llama a Bush “pendejo”, que manda “al carajo” al ALCA, que goza de apoyo político en la región y en Europa y que no se conforma con ser la nueva de expresión del marxismo en América Latina. Por estos motivos, Chávez es un amenaza seria y real para la estabilidad democrática de la región a la cual hay que enfrentar sin medias tintas, como acaba de demostrar Fox.
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