El vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, cree que Rusia debe dejar de acosar a sus vecinos, tanto en Europa como en Asia central, utilizando el gas y el petróleo para doblegar sus voluntades. Según él, los dirigentes rusos “no pueden pretender obtener los beneficios del comercio, la diplomacia y el prestigio global a la vez que utilizan la fuerza bruta, las amenazas y otras formas de intimidación contra países democráticos soberanos”.
Crisis en Georgia
Cheney, que intervino ayer en el Foro Ambrosetti, no perdió la ocasión para unirse a la cadena de críticas que ha recibido el Gobierno ruso tras su intervención en el conflicto de Georgia. Para el vicepresidente americano, el Kremlin se limita a emplear las viejas tácticas de intimidación y “fuerza bruta”.
“La brutalidad contra un vecino es sólo la última de una serie de acciones problemáticas e inútiles del Gobierno ruso”, aseguró Cheney.
El despliegue militar en Georgia y la destrucción de buena parte del ejército de las autoridades de Tblisi no sería la forma habitual de acosar a los otros países. Lo más común, según el líder republicano, sería amenazar con la interrupción interrumpir del flujo de petróleo o gas natural a regiones como Ucrania, Chequia o Bielorrusia.
“A veces parece que la política rusa está basada en el deseo de imponer su voluntad a todos los países que dominaba, en lugar de en un equilibrio de intereses de seguridad”, afirmó Cheney.
Los países que dominaba serían los que pertenecían a la Unión Soviética tanto en su forma de repúblicas, por ejemplo Georgia, como en la forma de naciones satélites gobernadas por títeres de Moscú, por ejemplo Polonia o Chequia.
El vicepresidente estadounidense se refiere al “equilibrio de intereses de seguridad” sin mencionar que Washington se comprometió a respetar, tras el colapso de la Unión Soviética, la influencia de Rusia sobre los países de Europa del este. Sin embargo, en los últimos 20 años, muchos de ellos se han integrado en la OTAN y el la Unión Europea.
“La administración Bush creyó de un modo moralmente correcto pero diplomáticamente peligroso que los países dominados por la Unión Soviética debían decidir libremente si quería continuar así o integrarse en organizaciones internacionales donde fueran tratados de igual a igual. La consecuencia es que el Kremlin se ha quedado sin apenas ninguna esfera de influencia, algo intolerable para una potencia que sigue queriendo ser imperio”, explica un analista a Diario Exterior.
“Esa es una forma de pensar vieja. Los viejos modos han pasado, la Guerra Fría ha terminado… [los dirigentes rusos] No pueden pretender obtener los beneficios del comercio, la diplomacia y el prestigio global a la vez que utilizan la fuerza bruta, las amenazas y otras formas de intimidación contra países democráticos soberanos”, aclaró Cheney.
Por otro lado, el número dos de la administración Bush denunció que las ventas de armas rusas en Oriente Próximo, sobre todo a Siria e Irán, han puesto en peligro las perspectivas de paz y libertad en la región.
Dick Cheney termina una semana en la que ha protagonizado las denuncias de los abusos rusos sobre las ex repúblicas soviéticas y los ex países satélites. La Casa Blanca no parece dispuesta a dejar que la situación de Georgia se resuelva en falso ni que pueda volver a ocurrir en otras regiones.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR