Esos fabricantes de miseria que se atrincheraron en eslóganes setentistas han dinamitado lo que hubiera sido una posibilidad para pasar de la pobreza al desarrollo, del mercantilismo a una economía de mercado.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
Martes, 21 de julio 2026
Esos fabricantes de miseria que se atrincheraron en eslóganes setentistas han dinamitado lo que hubiera sido una posibilidad para pasar de la pobreza al desarrollo, del mercantilismo a una economía de mercado.
Editorial
Las empresas chilenas y estadounidenses siguen aprovechando la apertura comercial y nuevas oportunidades que ofrece el TLC entre los dos países. Como publica hoy Diario Exterior durante el primer año de vigencia del Tratado, el comercio bilateral creció en 33,0%, y ya lleva una alza adicional del 38,8% al 30 de septiembre del 2005.
Haber apostado por el ALCA a Chile le ha reportado exportaciones por valor de 4.834 millones de dólares, con un crecimiento de 30,5% con relación al 2003. Las importaciones sumaron 3.402 millones de dólares, con un incremento anual de 32%. Asimismo, la dinámica de la canasta exportadora ha sido impulsada por los productos industriales, que alcanzaron los 2.615 millones de dólares.
En 1991, el 32,5% de los productos exportados por Chile a ese mercado eran industriales, hoy este porcentaje alcanza el 57,2%. Gracias a este tratado de libre comercio Chile ha diversificado su producción de manera notable. Durante el año 2004, 2.135 empresas enviaron una variedad de 2.088 productos a EE.UU., lo cual ha repercutido positiva y directamente en la creación de empleo.
La relación comercial entre Chile y los EE.UU. es altamente complementaria. Chile exporta productos agrícolas, mineros, industria alimenticia, productos forestales y muebles de madera e importa productos industriales y de bienes de capital. Lejos de haber provocado un desequilibrio en su balanza de pagos, como suelen criticar los argumentos proteccionistas, la moneda chilena se ha robustecido, según informes del Banco de Chile.
El impacto en su economía productiva es muy beneficioso. De ser apenas en el pasado un exportador de cobre, Chile hoy se destaca por exportar productos industriales como el propano y el butano licuado; productos de la agroindustria como bulbos de lilium y tomates preparados o conservados en trozos; maquinarias como las autopropulsadas, máquinas excavadoras y camiones para la minería; productos de la madera; y productos de la industria textil como los hilados de lana peinada.
Otro de los mitos que se evaporan es el eterno reclamo por los subsidios agrícolas. Por poner sólo un ejemplo, el TLC con EEUU ha reactivado el sector lácteo chileno luego de casi una década de estancamiento, comenzando a dar muestras claras de una notable reactivación. Factores como la tendencia a la baja de los subsidios, precios internacionales al alza y las excepcionales condiciones de la producción en Chile están “reencantando” a los inversionistas con el rubro lechero.
Estos datos son una muestra manifiesta de la oportunidad que se ha perdido en Mar del Plata tras el boicot del MERCOSUR al ALCA. Esos fabricantes de miseria que se atrincheraron en eslóganes setentistas han dinamitado lo que hubiera sido una posibilidad para pasar de la pobreza al desarrollo, del mercantilismo a una economía de mercado. Han contribuido una vez más a perpetuar el tercermundismo socialista más abyecto, en detrimento de un dinámica economía globalizada.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
// EN PORTADA
// LO MÁS LEÍDO
// MÁS DEL AUTOR/A