El portavoz de ministerio de Asuntos Exteriores, Liu Jianchao, ha advertido que “las personas pertinentes en Estados Unidos deben dejar de apoyar y conspirar con el Dalai Lama y las fuerzas separatistas por independencia del Tíbet”. Se refería a la reunión entre el monje y John McCain el viernes pasado.
Según el portavoz del ministro de Exteriores
McCain recupera el pulso internacional tras una semana marcada por Obama y si visita a Europa y Oriente Medio. En esta ocasión, el régimen chino le ha acusado de conspirar contra ellos por reunirse con la autoridad espiritual que defiende la independencia del Tíbet.
“El régimen comunista está muy dolido con el Dalai Lama, porque los monjes han enturbiado la imagen de diplomático y pacífico que ha construido durante estos últimos años. Por si fuera poco, los progresistas, que hasta ahora veían en China una amenaza menor que Estados Unidos, acaban de abandonarles al contemplar las atrocidades de una y el perfil, cada vez más dialogante con Irán, Corea del norte o Guantánamo, de la administración Bush“, afirma un analista a Diario Exterior.
Las autoridades comunistas se oponen “a las actividades secesionistas del Dalai Lama en cualquier país, con cualquiera persona y a cualquiera que aproveche el asunto del Dalai Lama para intervenir en los asuntos internos” de su país. Así lo ha afirmado Liu esta mañana.
Estados Unidos no ha sido el único país que ha condenado los asesinatos de los monjes budistas en el Tíbet, cuando defendían la independencia del país, y tampoco la desaparición de la mayor parte de los detenidos. Sarkozy defendió durante algún tiempo su ausencia en los Juegos Olímpicos de Pekín como muestra de rechazo.
Esta actitud ha sido más fuerte dentro del Partido Republicano, porque desconfía de la hegemonía de un régimen totalitario en el este asiático y porque considera que el crecimiento económico del país no justifica las infracciones sistemáticas de los derechos humanos. Por otro lado, Estados Unidos en su conjunto siempre ha visto con buenos ojos la autodeterminación de los pueblos sin estado en el Tercer Mundo.
“Cuando el presidente Wilson fundó la Sociedad de Naciones quiso que recogiera el derecho a la autodeterminación de los pueblos, porque creía que ellos mismos le debían mucho después de haberse emancipado de Gran Bretaña. Por otro lado, Estados Unidos quiso convertirse, desde la I Guerra Mundial, en el líder del Tercer Mundo frente a los imperios europeos “, concluye el analista.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR