Taiwán y China, un solo país con dos corazones para los comunistas y dos países con sólo un pasado en común para la mayoría de los habitantes de la antigua Formosa, se reúnen hoy en Pekín después de casi una década de recelos.
PodríaN abrir su espacio aéreo
China rompió sus relaciones cuando, tras la llegada de la democracia a Taiwán, el presidente elegido en las urnas, Teng-hui, quiso proclamar la independencia de la isla. Fue un acontecimiento que contrarió a las autoridades de Pekín, que siempre han pensado que la reunificación era cuestión de tiempo e incentivos económicos.
De hecho Taiwán nunca ha sido considerado más que una región china, por lo que las reuniones entre sus altos funcionarios y los de Pekín sólo ha podido celebrarse mediante la Asociación China para las Relaciones con Taiwán (ARATS) y la Fundación Taiwanesa para el Intercambio (SEF).
En la reunión se espera que avancen algún acuerdo sobre el espacio aéreo entre Taiwán y China. En breve, los vuelos charter y los aviones turísticos podrían volver a cruzar el estrecho. Sería un paso importante si tenemos en cuenta las veces que China ha realizado maniobras militares en las inmediaciones de la antigua Formosa y el modo en el que los miles taiwaneses podrían haber apuntado a las regiones más pobladas de China por si una invasión llegaba a producirse.
Entre 1998 y el 12 de enero 2008, los contactos se suspendieron porque Teng-hui y Chen Shui-bian defendían una proclamación de la independencia que, a pesar de no haber producido consecuencias diplomáticas de calado, irritaron a los presidentes Jiang Zemin y Hu Jintao.
La tensión comenzó a menguar después de que Ma Ying-jeou, miembro del KMT, ganara las presidenciales. El KMT, la facción que luchó con los comunistas durante la guerra civil china para refugiarse después en Formosa, es una formación que siempre ha creído en la unidad china, pero sin aceptar la jerarquía del Partido Comunista.
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