Política

Cientos de inmigrantes protestan por la muerte de uno de los suyos en Almería

El asesinato de un senegalés ha hecho que muchos subsaharianos salieran a las calles de Roquetas de Mar para protestar y reclamar justicia. Los disturbios han provocado el incendio de 3 viviendas y varios coches de policía, mientras las calles y los camiones de bomberos amanecían con graves destrozos.

Graves daños materiales
En el barrio del pueblo Roquetas de Mar, llamado las 200 viviendas, un joven senegalés, de 28 años, había sido agredido con un arma blanca. La disputa, que estaría relacionada con el tráfico de drogas, acabó en tragedia y cuando llegó la Policía Nacional, el joven estaba muerto.

Llenos de rabia e impotencia, cientos de inmigrantes subsaharianos decidieron cortar el acceso a algunas vías adyacentes al domicilio de la víctima. La situación llegó a una envergadura tal que se necesitaron 20 patrullas de la Policía Nacional se desplazaron a la localidad, además de los agentes locales para acabar con los disturbios.

A medida que avanzaba la noche, los incidentes se fueron recrudeciendo y los inmigrantes subsaharianos organizaron barricadas, quemaron contenedores e incendiaron dos viviendas, que, según las investigaciones, podrían pertenecer a los familiares del presunto autor del apuñalamiento. Las casas quedaron completamente destruidas, aunque no se produjeron daños personales.

Los bomberos acudieron por un falso aviso de incendio y los subsaharianos los recibieron arrojándoles piedras y todo lo que encontraban por la calle. Ningún bombero resultó herido durante la reyerta pero los camiones sufrieron numerosos destrozos.

Hasta las 4.00 horas de la madrugada, los bomberos no pudieron acceder nuevamente al barrio. Al llegar, sofocaron las llamas de los contenedores y de los coches, al mismo tiempo que apagaban los restos de tres viviendas, al menos dos de ellas pertenecientes a familiares del presunto autor de la muerte del senegalés.

La batalla entre los inmigrantes y las Fuerzas de Seguridad se prolongó hasta las cinco de la mañana, cuando la Policía logró restablecer el orden. Los senegaleses lanzaron además piedras y botellas contra los policías y también prendieron fuego a seis coches oficiales. Como resultado de los enfrentamientos, un guardia civil resultó lesionado en una pierna.

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