A las doce en punto de la mañana sonó el chupinazo en el ayuntamiento de Pamplona, el comienzo oficial cada año de los sanfermines. Vestidos de blanco y atabiados con un pañuelo rojo, miles de personas gritaron “!Viva San Fermín!”. Serán nueve días de fiesta en las calles de la capital navarra donde destacan los encierros de toros que cada día se corren a las ocho de la mañana
Llegan turistas de todo el mundo
Pamplona ha preparado ya todo su dispositivo de seguridad, limpieza y sanidad para el comienzo los Sanfermines de 2008, los encierros más espectaculares, que reunirán a cientos de miles de personas en la capital de Navarra durante nueves días de fiesta con ocho encierros, la Feria del Toro, música y fuegos artificiales, dentro de un programa con 484 actos festivos.
La celebración del chupinazo es el acto principal del día 6, en el que también arrancan otras citas diarias del programa sanferminero, como la salida de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, los fuegos artificiales, las verbenas o las corridas. La jornada de mañana estará centrada en los rejones, corrida previa a las ocho tardes de toros.
El lunes, festividad de San Fermín, comenzarán los esperados encierros. Miles de personas correrán delante de una manada de toros por las calles de Pamplona hasta llegar a la Plaza. Allí, esos mismos toros se lidiarán durante las fiestas.
Cada anochecer tiene lugar el denominado encierrillo, el traslado al caer el sol de los animales, en silencio, sin luces ni corredores, desde estos corrales hasta el punto de arranque del encierro, donde los toros pasan la noche hasta el cohete de las 8 de la mañana, tras el cual da comienzo la carrera.
San Fermín es la fiesta más internacional de las que se celebran en España. A Pamplona llegan visitantes de todo el mundo atraídos por los encierros y por la fiesta que se vive, durante las 24 horas del día, en las calles. Ernest Hemingway, el famoso escritor estadounidense, fue uno de los grandes valedores de la fiesta hace ya medio siglo. Desde entonces, el número de turistas llegados de los cinco continentes no ha dejado de crecer.
Conseguir alojamiento en Pamplona es uno de los retos más difíciles de conseguir. Por eso, muchos visitantes pasan la noche a la intemperie, durmiendo en bancos y parques. Pero a nadie le importa, porque todos llegan con la ilusión de vivir una experiencia diferente.
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