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Corbacho y el paro, una equivocación más

El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, afirmó hace tan sólo dos meses que no se llegaría de ninguna manera a los cuatro millones de parados. Bien, ya se han superado. Los 802.800 parados más en el primer trimestre de 2009 nos han llevado a una cifra de 4.010.700 parados, un 17,36 por ciento de la población activa.


Los datos del paro del primer trimestre en España corresponden a la Encuesta de Población Activa (EPA) hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Lo que no ha trascendido todavía es si el Presidente Zapatero y el ministro Corbacho dan por buenos estos datos o no, pues, como es sabido, discreparon amplia y profundamente, incluso los calificaron de superficiales, de los datos elaborados y anunciados por Miguel Angel Ordóñez, gobernador del Banco de España, acerca de la necesidad de reformar el sistema de pensiones.

Claro que, a tenor de lo comentado por miembros de la Administración de Zapatero, incluido el Presidente, sobre la subida de los índices de paro dados a conocer el pasado mes de enero, también por los mismos organismos ya citados, EPA e INE, la sociedad española puede pensar cualquier cosa de la situación por la que estamos atravesando y sobre los dirigentes que tenemos.

Por ejemplo, al comentar la subida del paro al inicio del presente año, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, vino a afirmar que el paro había aumentado porque el número de personas con empleo había crecido, lo que en el fondo parece querer decir que el paro crece porque cada vez somos más. Genial, ¿verdad?

Claro que el todavía secretario de Estado de Economía, David Vegara, no se quedó atrás y no tuvo ningún reparo en afirmar que el número de parados había aumentado por el fuerte dinamismo de la población activa.

Con esta frase, el consejo de Vegara a los ciudadanos españoles parece claro, aunque vaya en contra, cuando menos, de la recomendación de los médicos: que seamos más sedentarios. Fuerte, ¿eh?

Eso sí, hay que decir en descargo de Vegara que cuando el Presidente Zapatero cesó a Pedro Solbes, él comunicó rápidamente su dimisión por motivos personales, a pesar de que la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, intentó que permaneciera en su puesto.

¿Y qué me dicen del Presidente Zapatero? También él ha querido contribuir al debate y ha aportado su granito de arena en este tema, al afirmar que el problema no es tanto el número de desempleados, sino la oportunidad que va a haber para decenas de miles de desempleados de tener un empleo nuevo en unos pocos meses.

Dicho así, la verdad es que la actitud del Presidente Zapatero tranquiliza un poco, pues sus palabras parecen indicar que todo aquel que estuviera descontento con su trabajo, con la actividad que realizaba, va a poder cambiar de empleo y de actividad, quizá más acorde con sus gustos, aptitudes o personalidad, gracias al paro. Grandioso. Sublime. Reconozco que nunca se me hubiera ocurrido algo así.

Y por si esto fuera poco, desde el Gobierno han lanzado un mensaje inequívoco y también tranquilizador, como las palabras del Presidente Zapatero: nadie va a quedar abandonado a su suerte. y que parece que la situación económica va a mejorar pronto. Después de esto, casi se puede decir que estamos salvados. Eso sí, algo más habrá que decirles a los cuatro millones de parados y al millón de familias, de hogares, que tienen a todos sus miembros en paro.

Como decía el maestro del suspense, Alfred Hitchcock: “Hay algo más importante que la lógica: la imaginación”.

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