Efectivos de la Jefatura Superior de Policía de Cataluña detiene a cinco personas acusadas de liderar una red internacional que explotaba sexualmente a estas chicas. Además, han sido arrestadas 13 trabajadoras sexuales por infracción de la Ley de Extranjería y por reclamación judicial.
Cinco detenidos por abusar de 13 mujeres
La investigación se inició hace semanas tras revisar los anuncios de contactos de la prensa y de Internet y analizar las páginas web de tres prostíbulos de la capital catalana. Los investigadores empezaron a detectar irregularidades en los establecimientos. Las saunas estaban abiertas 24 horas al día y contaban con entre diez y 12 mujeres que se intercambiaban regularmente de local.
Tras recopilar toda esta información, los policías han realizado un control de extranjería y de documentación en los establecimientos, además de una inspección administrativa. En total se han identificado 22 mujeres, de las que 15 están en situación irregular en España. La documentación incautada permite también averiguar las condiciones en las que ejercían la prostitución estas chicas en las saunas, que cobraban 20 euros por una relación de 20 minutos, 60 euros media hora y 120 euros la hora.
La Policía señala que las condiciones en las que vivían las mujeres eran de “semiesclavitud”. No en vano estaban obligadas a mantener relaciones con los clientes por muy ebrios que estuvieron ellos o por muy cansadas que estuvieran ellas. Las normas en las saunas estaban colgadas en una hoja en diversos lugares de los locales y, entre otras, estipulaban la prohibición de llevar a cabo los contactos sobre la manta o beber en vaso de cristal, ya que estaba reservado a los clientes.
Ya han sido arrestados el dueño de los establecimientos, de origen español, y su esposa, de nacionalidad rumana. Además, se ha capturado a las tres encargadas de las saunas, dos paraguayas y una rumana. Los detenidos están pendientes de ser puestos a disposición judicial.
La mayor parte de las trabajadoras sexuales vivían en las saunas en condiciones prácticamente inhumanas. Dormían hacinadas en literas de habitáculos minúsculos y sin condiciones higiénicas. Lo que contrasta con las salas reservadas a los clientes, a los que las chicas tenían prohibido acudir solas bajo amenaza de ser multadas con 60 euros.
Las mujeres estaban obligadas a personarse 24 horas a los clientes y eran sancionadas con multas si no se fotografiaban desnudas para poder colgar las fotos en Internet. Asimismo, estaban obligadas a limpiar las habitaciones tras un servicio con sanciones de hasta 15 días sin cobrar.
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