“…vivimos en España momentos de normalidad democrática, sólo amenazada por el terrorismo global, local y totalitario, pero de inestabilidad política y un preocupante ejercicio de la responsabilidad institucional desde el poder. Continúa el odio, la mentira, el rencor y la infamia de aquellos días.”
Aniversario en España del 11-14M
Después de una transición de la dictadura a la democracia, ejemplar. Después de la intentona de golpe de Estado del 21 de febrero de 1981. Después de haber conocido la primera alternativa política en el poder en 1982 y la segunda en 1996, acaecidas desde la normalidad institucional y la serenidad electoral. Después de 25 años de estabilidad constitucional, los españoles hemos conocido, el 14 de marzo de 2004, la tercera alternativa democrática en el poder sucedida desde la normalidad institucional pero desde la violencia terrorista.
El atentado terrorista del 11 de Marzo cambió el poder político en España. Decir lo contrario es simplemente mentira. La participación de españoles en las urnas fue abrumadora. El partido que gobernaba perdió las elecciones pero tuvo el apoyo de casi la mitad de los votantes. Soportó la infamia antidemocrática de tres días mediáticos que violentaron las normas electorales, desde el odio, la mentira y el oportunismo irresponsable de quienes vieron la oportunidad, cierta, de un vuelco electoral. Aún así reconoció su derrota, expresó su lealtad al Rey y a las instituciones y se dispuso a la oposición democrática.
Después de un año, vivimos en España momentos de normalidad democrática, sólo amenazada por el terrorismo global, local y totalitario, pero de inestabilidad política y un preocupante ejercicio de la responsabilidad institucional desde el poder. Continúa el odio, la mentira, el rencor y la infamia de aquellos días. Quienes gobiernan, ahora, creen que la democracia, la justicia, la paz, los derechos humanos, las libertades, la solidaridad, el progreso, la igualdad, la tolerancia, la nación, el país, son conceptos de su exclusivo patrimonio. Les corresponden y pertenecen y por ello juzgan firmes y duros a los demás, descalifican y advierten.
Aseguran que la igualdad de todos los españoles ante la ley que consagra la Constitución, no está amenazada por la pluralidad y la diferencia. Estamos de acuerdo. Luego, espero que no, si hacen lo contrario de lo que dicen no tendrán problemas de conciencia. La igualdad es suya y por lo tanto, también su definición ocasional. Políticos de ayer, inteligentes estrategas del poder, quienes han visto en la defensa de lo que llaman “derechos históricos” y no saben lo que son, fórmula imbatible para perpetuarse en el poder y asegurar para su casta, privilegios eternos, se frotan las manos. En Cataluña y País Vasco, esos políticos de hoy y ayer, no quieren nuevos estatutos para mejorar el bienestar de sus ciudadanos. Quieren redefinir la manera de ser y estar en España para consagrar la desigualdad territorial, eliminar la oposición democrática y perpetuarse en el poder para mantener sus privilegios.
La izquierda socialista, gobernante en España, dividida y diferente en Cataluña y el País Vasco, no debería mover una coma en los Estatutos (aunque puedan hacerlo) sin contar con la oposición democrática de centro derecha, pero si lo hacen, espero que no, lo harán no sólo por su debilidad parlamentaria actual, sino porque ellos son la igualdad, ellos son la democracia, ellos son España… y los demás, la otra mitad, sólo son “sal sobre la herida abierta a los que olvidaremos”. Qué pena. Parecía olvidado y enterrado. Es el sempiterno problema de España, de esas dos españas que si ahora todavía existen es porque sólo unos las reconocen, alientan y recuerdan. Ya no son las españas de los privilegiados o los desfavorecidos. Son las de los que piensan de una u otra manera. Y Los privilegiados de hoy son los portavoces exclusivos de los desfavorecidos de ayer y de siempre, odian al que piensa distinto y hacen de la mentira estrategia permanente de poder. Es irresponsable.
El atentado electoral del 14 de Marzo no lo fue por los errores del gobierno anterior. Mantener eso es mentira, interesado e irresponsable. Después de un año, todavía se alienta la infamia. La infamia de la guerra de Irak y su gran mentira manipulada. Es, después de un año, la doctrina oficial y mediática. La ventaja política que proporciona creer eso se acabará y asegurar semejante disparate, alimenta la creencia de que algo más próximo, que no se sabe todavía, está en el origen y causa del mayor atentado de la historia de España. Fue un acto de horror contra la vida de las personas, la democracia y la libertad en España y el mundo. No tiene justificación alguna, ni origen en las legítimas y democráticas decisiones de un gobierno democrático.
El presidente del gobierno de España, que es líder también de la izquierda socialista democrática, debe hablar, dialogar y acordar con el líder del centro derecha democrático. Debe aceptar su propuesta de acuerdo, pues está hecha desde la responsabilidad democrática y la generosidad partidaria e incluso electoral. Las grandes cuestiones del estado están en juego. Lo contrario es peligrosamente dogmático, democráticamente grave y una grave irresponsabilidad. Debería considerar también por qué, después de un año, esa herida sigue abierta y en que almacenes se guarda la sal que aviva el dolor e impide su cicatrización. Debería saber, también, que la herida es de todos y está en todos.
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