Política

EEUU entre Chile y Venezuela

La situación de Chile y Venezuela presenta las dos facetas de la realidad latinoamericana actual. Los dos costados de una situación que, desde hace un tiempo, polariza a la opinión pública de la región.

Editorial
El presidente de Venezuela ha demostrado su preocupación hacia la política exterior de EEUU señalando que “quiere derrocarlo” e iniciar una etapa de transición en su país hacia un nuevo modelo. La retórica de Chávez es previsible ante la radicalización de sus posturas y su retórica antiimperialista (a estas alturas desacreditada). Las declaraciones surgen además luego de que ambos países pactaran un encuentro para “encaminar” las relaciones bilaterales al menos desde el punto estrictamente diplomático.

Y es que este punto de confluencias, aún el estrictamente técnico, parece a todas luces inviable. Hace días el gobierno de Chávez amenazó con encarcelar a los maestros que no cumplieran con el “currículum bolivariano” y que se negaran a sumir la nacionalización de todo el sistema educativo. Una práctica que difícilmente acepten los norteamericanos (aún lo más asépticos en materia política).

Para tener una dimensión de la retórica oficial, Chávez se dirigió en estos términos: “si el director (de algún centro de educación) es muy bravo y se resiste ¡va preso, más nada! Es la ley. No olvidemos que juramos cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, así que debemos estar dispuestos a hacerlas cumplir, siempre en el marco de la ley por supuesto”.

Por supuesto, en el marco de la ley.

En el otro extremo está el caso de Chile. El secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, hará una visita a ese país y acelerará el ritmo de las relaciones comerciales pactadas dentro de un esquema de libre comercio. “Chile –señaló- apunta a ser uno de los actores más dinámicos del panorama internacional; con mayores posibilidades de desarrollo”. Las acuerdos de libre comercio firmados por Chile no se agotan en EEUU sino que incluyen a su más estratégico mercado del este asiático.

La situación de Chile y Venezuela presenta las dos facetas de la realidad latinoamericana actual. Los dos costados de una situación que, desde hace un tiempo, polariza a la opinión pública de la región. Y la cuestión no es cuál de los países está más de acuerdo con los EEUU, sino cuál de ellos encamina una política más efectiva –y moderna- de desarrollo económico y social.

La resolución de esta disyuntiva se verá en el mediano plazo. La viabilidad de uno y otro modelo producirá emergentes que dilucidarán el camino más recomendable para el progreso de estos pueblos. Y contribuirá –como en otras ocasiones- a descubrir las falacias de las retóricas más ilusorias.

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