Economía y Sociedad, Política

El anhelo de un gobierno liberal

La prosa de Capitalismo y Libertad es formidable, vehemente, mas puede resultar en algunos fragmentos algo dogmática, demasiado segura de sí misma. Es el defecto publicitario de las ideas liberales: falta simpatía a sus promotores.

Carlos Goedder
“…Bajo la dictadura ¿Quién puede hablar de libertad? ¡Compadezcámonos mutuamente del pueblo que obedece y del hombre que manda solo”. Simón Bolívar. Discurso al asumir la dictadura en 1828.

“Vemos a los niños como criaturas a punto de ser corrompidas por lo mismo que nos corrompió a nosotros. Les hablamos y los tratamos como si estuviese en nuestras manos conseguir que sucedan cosas inimaginables (…). Por eso no hay una sola persona en ningún país que esté satisfecho con lo que se ofrece a los niños (excepto, claro está, las dictaduras, donde se les educa según las necesidades del Estado). (…) Todas las generaciones sueñan con algo mejor para sus hijos, y todas se toman la llegada de a la edad adulta de sus jóvenes con una desilusión profunda y secreta. (…) Todo esto se debe a la creencia arraigada pero inconsciente de que es posible algo mejor que uno”. Doris Lessing. Instrucciones para un Descenso al Infierno.

Estoy dedicando esta serie al libro de Milton Friedman Capitalismo y Libertad.Esta obra sigue siendo de gran urgencia para rescatar la dignidad del pensamiento liberal y entender apropiadamente el potencial del sistema económico capitalista para corregir la desigualdad del ingreso e incrementar el conjunto de libertades civiles.

La revista Rolling Stone, en su edición del 40 aniversario, coloca a Milton Friedman como el décimo quinto personaje en el listado “40 personas que cambiaron el mundo”, en el período comprendido entre 1967 y 2007. Sorprende que una publicación (por demás bastante inteligente) dedicada al rock incluya a un economista liberal. La reseña merece comentarse completa:

“QUÉ HIZO: Como representante de la Escuela de Chicago, Friedman fue el economista más importante de la segunda mitad del Siglo XX, abogando por el libre mercado sin ninguna intervención estatal: si el sistema económico no tiene ninguna atadura, el resto de las libertades, incluida las políticas, llegarán.

POR QUÉ IMPORTA: Sus teorías fueron parcialmente adoptadas por el conservadurismo y, en cierta medida, por sectores libertarios. También fueron fundamentales en los países ex comunistas a la caída del Telón de Acero.

SIN ÉL NO EXISTIRÍA… Ronald Reagan, Margaret Thatcher.”

El matiz negativo es precisamente vincular a Friedman con una suerte de pensamiento conservador, especialmente agresivo en materia de relaciones internacionales. Reagan y Thatcher distan de ser personajes simpáticos para América Latina. No obstante, en el ámbito doméstico, sí que fueron fundamentales para revertir el ambiente recesivo de las economías británica y estadounidense, consiguiendo dominar la mezcla fatal de inflación y estancamiento (“estanflación”) que campeaba a sus anchas durante la década de 1970. Justo al inicio de los gobiernos de Reagan y Thatcher el mundo de la música rock asistía a la consolidación del movimiento punk, donde grupos como The Clash, Ramones y Sex Pistols proclamaban la decepción de los jóvenes viviendo en el desempleo, drogados y recurriendo a la ayuda gubernamental para sobrevivir.

El problema con el movimiento liberal y sus abogados como Friedman es su marketing. El propio Friedman era famoso por llevar al extremo su creencia de que “no hay almuerzo gratis” con actitudes tan poco diplomáticas como llamar a cobro revertido cuando algún periodista le dejaba mensaje telefónico solicitando una entrevista… La prosa de Capitalismo y Libertad es formidable, vehemente, mas puede resultar en algunos fragmentos algo dogmática, demasiado segura de sí misma. Es el defecto publicitario de las ideas liberales: falta simpatía a sus promotores.

El propio Friedman coloca esta bombástica frase al inicio de su obra, la cual parece hecha con mordacidad y dirigida precisamente a quienes criticaron su visita y asesoramiento al Chile de Pinochet. El propio Friedman ya decía que ningún progresista le había criticado por visitar otra dictadura, la China Comunista. Tal comentario palidece respecto a este, colocado justo en el prefacio a la cuadragésima edición de Capitalismo y Libertad en 2002:

“Es un raro privilegio para un autor el ser capaz de evaluar su propio trabajo tras cuarenta años de su aparición. (…) Si hubiese algún cambio fundamental que yo pudiera hacer, seria el de reemplazar la dicotomía entre libertad económica y libertad política con la tricotomía de libertad económica, libertad civil y libertad política. Tras finalizar el libro, Hong Kong, antes de ser retornado a China, me persuadió que, mientras la libertad económica es una condición necesaria para la libertad civil y política, la libertad política, si bien es deseable, deja de ser una condición necesaria para la libertad económica y civil. A lo largo de estas líneas, el mayor defecto del libro me parece ser un tratamiento inadecuado del papel de la libertad política, la cual en algunas circunstancias promueve las libertades económica y civil, mientras bajo otras, inhibe la libertad económica y civil”.

Este párrafo, sumamente polémico, acierta al distinguir tres dimensiones: lo privado, lo público y lo social. Lo público y lo comunitario suelen ser distintos. La mejor prueba es que un gobierno puede convertirse en enemigo de una comunidad determinada. Siguiendo este razonamiento, subyacente en el párrafo anterior, lo que Friedman está diciendo, desinhibidamente, es que una dictadura política puede convivir (e incluso promover) libertades civiles y libertades económicas. Todo esto es ratificar, de manera elegante, aquella visión que transmiten a sus nietos los trabajadores y pequeños comerciantes ancianos que vivieron bajo dictaduras, según la cual, bajo Franco, Pinochet o Pérez Jiménez se vivía con mayor seguridad urbana y sólo tenían problemas con el gobierno aquellos ciudadanos que incursionaban en política.

En consecuencia, si el sino fatal de muchas economías latinoamericanas es vivir bajo represión política, esta habría de ser menos nociva e incluso podría “destruirse a sí misma” a largo plazo mediante la promoción de una economía liberal y el respeto al derecho de gentes.

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