La economía española está al borde de la recesión tras poner punto y final al periodo de crecimiento más largo de la democracia en el tercer trimestre del año. El Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, advierte que conviene mantener un margen de actuación porque la situación todavía puede empeorar.
Se basan en previsiones erróneas
Miguel Ángel Fernández Ordóñez asegura que la contracción de la economía en el tercer trimestre -del 0,2 por ciento- es “probablemente” el escenario de la segunda mitad de año y de todo el año que viene.
El Gobernador, en un discurso ante el Congreso, indica que el cuadro macroeconómico en los que se basan las cuentas del Estado para el próximo año y que prevé un crecimiento del uno por ciento está “desfasado”. Por este motivo, vaticina que “en menos de un año vamos a pasar de un superávit del 2 por ciento del PIB a un déficit que podría aproximarse al 3 por ciento”.
En este punto, Fernández Ordóñez valora que la moderación en el gasto contenida en los Presupuestos “es muy correcta y ojalá no se cambie, porque lo que va a caer van a ser los ingresos”.
“A lo mejor alguno podría tener la tentación de que si los datos se cambian, podrían aumentar los gastos, cosa en la que no estoy de acuerdo para que no genere problemas en el futuro a la política fiscal”, explica antes de reclamar que la política fiscal “mantenga algún margen de actuación ante posibles situaciones de mayor deterioro”, dado que España podría tener que enfrentarse a nuevas perturbaciones y “nada sería peor” que hacerlo “cuando no hubiera más opción que reducir déficit” para cumplir con los requisitos europeos.
En la situación actual, el Gobernador insiste en que hay que ser “muy prudentes” con las medidas fiscales que se tomen, tanto si son de reducción de impuestos como de recorte de gastos, ya que la actual coyuntura puede durar “bastante”. Por otra parte, se muestra confiado en que las medidas “sin precedentes” adoptadas para paliar los efectos de la crisis internacional, como el fondo de liquidez del Tesoro, contribuyan a animar la concesión de créditos.
Los datos que cada día se conocen en España son preocupantes. Las cifras del INE reflejan que el consumo de los hogares, que representa un 56 por ciento del PIB, se ha estancado con un leve avance del 0,1 por ciento entre julio y septiembre.
La formación bruta de capital ha caído un 3,2 por ciento en el tercer trimestre, su peor dato desde la crisis de 1993. La construcción ha agudizado su retroceso del 2,1 por ciento al 5 por ciento en el tercer trimestre.
Sobre el empleo, el número de ocupados ha disminuido en 164.300 personas (un 0,8 por ciento) de septiembre a septiembre y se sitúa en 20.346.300 ciudadanos.
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