El comentario
El juego exhibido ayer por el Barcelona frente a uno de los grandes, nada más y nada menos que el Bayern de Munich, deslumbró al mundo del futbol. Ni los madridistas se resistieron al halago. Siempre se dice que el buen fútbol, el control de balón, la llegada al área contraria y la protección de la portería propia, está en relación a la calidad del contrario.
Es decir, si se juega con un inferior, es fácil controlar el partido en todas estas facetas. Lo difícil es hacerlo cuando el que está enfrente es uno de los buenos, de los grandes, de los que meten miedo solo con el nombre. Pues ayer fue así.
El Barça jugó, tocó, controló, llegó y goleó. Y se lo hizo a uno de los campeones, al Bayern, a los alemanes. Ya decía Guardiola, que de esto sabe “un puñao”, que los germanos meten más miedo con el nombre que con el juego. Pues ayer parecía no existir el rival.
Xavi, el perfecto maestro de orquesta, el hombre sobre el que gira todo el espectáculo del Barcelona, siempre es una opción de pase válida para cualquiera de sus compañeros. Gira a un lado y a otro, sin perder jamás el control de la pelota, pasa y, en ese mismo instante, ya está preparado para volver a recibir. Sin él las cosas no serían igual.
Pero cerca, a su lado, unos metros por delante está Iniesta, un mago, caracolea hasta que el contrario se pierde y deja de controlar su propio espacio. Y finalmente Messi, el hombre que ha dado a los azulgrana lo que le faltaba: la profundidad. Es imposible pararle sin hacerle falta. Es verdad. Se quejan sus compañeros de las muchas patadas que recibe, pero no siempre son intencionadas.
Messi tiene un imán en el pie y se le pega el balón como una lapa a la roca. Nadie puede recuperarlo sin tocar su pie, su pierna. Con velocidad, con habilidad, con un regate seco, como su disparo a puerta. Las defensas terminan encendiendo el S.O.S., los fulmina con su desborde y su velocidad. Y por si fuera poco, Henry y Etoo.
Todos son grandes jugadores, pero si no jugasen Xavi, Iniesta y Messi todo sería distinto. Ya lo hemos visto en la liga española. Claro que eso es como quitar el motor a un coche y pretender que siga funcionando. Aunque Xavi, el modesto, educado y buen observador de Xavi, dice que todavía no han ganado nada, y es verdad, están en el buen camino. Guardiola sabe lo que hace y con estos mimbres se pueden hacer muy buenos cestos. ¡enhorabuena!


















