El crimen organizado suma una víctima más con el inspector general de la Policía Federal Preventiva mexicana, Igor Labastida Calderón, al que han acribillado en la Ciudad de México. Han hospitalizado a tres personas más
Ya son más de 500 policías asesinados
Dos desconocidos se han dado a la fuga en un coche poco después de matar al jefe de la policía. No es nada nuevo en México: más de 500 policías han perdido la vida desde diciembre de 2006.
Labastida estaba trabajando en la reestructuración de la Policía Federal de Caminos en el momento de su muerte. La unidad que dirigía es una de las implicadas en la lucha contra el crimen organizado. La policía investiga la relación del crimen con el asesinato hace un mes del jefe de la policía federal, Edgar Millán.
El presidente Felipe Calderón ha hecho de su mandato una campaña contra el crimen organizado. Más de 20.000 policías y militares se han desplegado por todo el país. Las víctimas favoritas de los asesinos han pasado a ser los que en otros momentos eran intocables: los agentes de policía de la capital mexicana.
En muchas ocasiones los criminales disfrutan de los fondos que les proporciona el narcotráfico y la mayor parte de los ajustes de cuentas de la frontera entre México y Estados Unidos tienen que ver con disputas por las mercancías entre grupos rivales, que, en su sensación de impunidad, llegan a dejar mensajes sobre sus víctimas para intimidar a las bandas rivales.
Hace poco más de un mes, Calderón reconoció en un discurso televisado que sin la ayuda de los ciudadanos corrientes no podrían ganar la batalla al narcotráfico. Por este motivo van a rehabilitar los teléfonos de denuncia 066 y 089. Animó entonces a la gente recordándoles que las fuerzas de seguridad habían logrado recuperar 800 espacios que eran cotos exclusivos de las bandas para el uso de todos los mexicanos.
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