El Tribunal Supremo ha confirmado la ilegalización Acción Nacionalista Vasca. Un claro aviso a ETA si tiene previsto buscar subterfugios para tomar parte en las elecciones vascas. La democracia está de enhorabuena.
Editorial
La experiencia nos ha demostrado que con ETA y sus marcas electorales hay que tener paciencia. La banda terrorista y quienes la apoyan desde el terreno político, una y otra vez tratan de burlar la legalidad y aprovecharse de las garantías que ofrece un Estado de Derecho como el de España.
Con vistas a las próximas elecciones autonómicas vascas, está siguiendo la misma estrategia. La presentación de listas blancas, que luego, como se puede comprobar, están claramente infectadas, es su modus operandi. D3M y Askatasuna son dos buenos ejemplos, pero de aquí al uno de marzo habrá más. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad lo saben y en ello trabajan.
PP y PSOE-PSE permanecen firmes en su deseo oponerse a que ETA esté presente, bajo una u otra denominación, en los próximos comicios autonómicos. Sin embargo, otras formaciones como PNV, EA, IU-EB o Aralar, van por otro camino, realizando una errónea interpretación de lo que derechos y libertades significan que en última instancia defiende a los victimarios y no a las víctimas. Con motivo de la Operación Rubicón así han actuado.
Quienes en su día suscribieron Lizarra siguen ansiando aislar a PP y PSOE de las instituciones vascas, pese a que las opciones de reeditar el Pacto del 98 parezcan lejanas actualmente, como también lo está que Basagoiti y López vayan juntos como en su día Mayor Oreja y Redondo Terreros, quienes ofrecieron entonces una alternativa real al nacionalismo.
Nos esperan unas semanas plagadas de interrogantes en el panorama político vasco. En primer lugar sobre el ganador final, que puede variar de forma substancial si la izquierda abertzale (forma “literaria” con la que se esconde un filoetarrismo puro y duro) concurre finalmente. Su no presencia debería garantizarse por criterios de higiene democrática, nunca electoralistas.
Igualmente, sería muy conveniente que quienes se creen portadores únicos del concepto de libertad, esto es, aquel sector que comulga con los conceptos de “paz”, “negociación” o “diálogo”, no se deje engatusar por la reaparición de personajes como Otegui u Usabiaga. Estos ya se han dejado en ver diferentes manifestaciones pero su discurso no ha cambiado y siguen sin condenar a ETA y sus atentados.
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