Las autoridades de California, Estados Unidos, ordenaron la evacuación de más de medio millón de personas debido a los incendios que no han podido ser controlados en la parte sur del estado. Bush, quien visitará la zona este jueves, declaró el estado de emergencia en siete condados y ordenó entregar ayuda federal a la región.
La mayor evacuación desde 1917
La costa sur de California, entre Los Ángeles y San Diego, se ha convertido en una lengua de fuego por el devastador incendio declarado el domingo, que ha arrasado ya más de 100.000 hectáreas y ha desalojado de sus casas a medio millón de personas. La mayor evacuación desde 1917, según las autoridades del Estado.
Medio millón de personas desalojadas de sus casas, 1.000 viviendas perdidas y 1.220 kilómetros cuadrados de suelo arrasados por el fuego, mientras el Gobernador Arnold Schwarzenegger habla de pérdidas económicas por cientos de millones de dólares. “Si cambia el tiempo meteorológico podríamos darle la vuelta a la situación” señaló el secretario de Seguridad Interior de EEUU Michael Chertoff en el Estadio de Qualcomm en San Diego, donde se hallan refugiadas diez mil personas. El llamado “viento del demonio” está facilitando el desarrollo del incendio, que causó la muerte de una persona este domingo en dicha ciudad californiana. Otros cuatro muertos se produjeron entre los evacuados y más de tres docenas de personas resultaron heridas hasta ahora, incluyendo a 18 bomberos. Al tiempo, otro incendio se desató en las afueras de la ciudad mexicana de Tijuana, a 32 kilómetros de San Diego.
El presidente de EEUU, George W. Bush, declaró el estado de emergencia en los siete condados afectados, Los Angeles, Orange, Riverside, San Bernardino, San Diego, Santa Barbara y Ventura. Asimismo anunció su vista al Estado afectado este jueves.
Bush anunció el envío urgente de ayuda federal para luchar contra el fuego, que se originó en Malibú, el área de Los Ángeles donde viven muchas de las celebridades de Hollywood.
Las imágenes de los desalojos y las casas y bosques quemados estos días recuerdan el terrible incendio ocurrido en esta misma zona hace justo cuatro años, y que fue el peor de la historia de California, con 300.000 hectáreas quemadas y 17 fallecidos.
El propio alcalde de San Diego, Jerry Sanders, recordó este martes aquella catástrofe con el temor a que pueda incluso ser superada si el viento no amaina.
Sanders dijo, alarmado, que las llamas avanzan sin control, a una velocidad de entre 10 y 15 kilómetros por hora, y que la meteorología sigue siendo impredecible.
Sofía Báez, portavoz de los cuerpos de emergencia del condado San Diego (en la frontera con México), informó a BBC Mundo que la dirección de los vientos había cambiado.
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