El Comentario
El día del padre es una de esas jornadas festivas que me sirven para cargar pilas, para comer con la familia, para recibir algún regalito, más o menos gracioso, sonreír, pagar la comida en algún restaurante y alguna que otra cosa agradable. En definitiva, un día como otro cualquiera, pero que me sirve como percha para juntarme con los que quiero y ser feliz.
Claro que hay algún aguafiestas que dice que este es el día de los grandes almacenes. Y no está falto de verdad. Pero es que las cosas son así por evolución. No es que haya venido El Corte Inglés, por poner un ejemplo y nos haya ordenado a todos: “a partir de ahora vamos a celebrar el día del padre“.
Pues no. La cosa no ha sido así ni mucho menos. Hemos llegado hasta aquí evolucionando, porque nosotros mismos hemos querido que esto termine siendo lo que es. En nuestro anhelo por encontrar referencias para ser feliz el mayor número de días al año, hemos ido asignando al calendario la responsabilidad de hacernos sentir mejor en aquellas fechas que nos parecía oportuno.
Es verdad que no todos lo consiguen de la misma manera, pero hay que intentarlo. El día del padre es una de esas referencias que esperamos con el deseo de vivirlo para recordarlo. Se trata de evitar una jornada de esas que llamamos cotidiana, rutinaria, tediosa para algunos.
El día del padre, este año, nos ha servido para comprar algo más, que según los economistas, es una pequeña aportación a la mejoría económica: el consumo. Además tuvimos un día esplendido y, por si fuera poco, un día de fiesta al que no le espera un lunes, ni un martes, sino un viernes que es el mejor de la semana. Si el día del padre ha tenido temperatura primaveral, nos ha permitido que la semana tenga solo tres laborables, nos han hecho un regalo, hemos mejorado un poquito la economía, por aquello del consumo y, encima, hemos sido una pizca felices.
¿Qué más queremos? Da igual de izquierdas que de derechas. De centro que de cualquier otra alternativa que nos inventemos. Vivir se vive para esto, para ser feliz. Si a los grandes almacenes, también les resulta positivo, pues mejor ¡Viva el día del padre!


















