La respuesta de Dinamarca y de Europa debe ser firme. Debe dejar en claro que la convivencia reside en el respeto a la ley y que no predomina la tiranía del dogma.
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Martes, 21 de julio 2026

La respuesta de Dinamarca y de Europa debe ser firme. Debe dejar en claro que la convivencia reside en el respeto a la ley y que no predomina la tiranía del dogma.
Editorial
La policía prefirió recurrir a la diplomacia para informar sobre los individuos detenidos esta semana en Dinamarca, acusados de provocar agresiones y planear un atentado por la publicación de unas caricaturas sobre Mahoma. Dijo que se trataba de inmigrantes del Tercer Mundo y que estaban “investigando los hechos”.
No es la primera vez que Diario Exterior informa sobre estos acontecimientos. También informó sobre el asesinato de Theo Van Gogh, las revueltas anteriores en Dinamarca y otras expresiones vinculadas al fundamentalismo islámico. Porque más allá de los cuidados que la policía ponga en informar, éste es el fondo de la cuestión.
Los estallidos de violencia que se repiten preocupantemente esconden una paradoja: son expresiones que agreden aquello que proporciona seguridad y convivencia a una sociedad: el respeto a una ley ecuánime y el predominio de la libertad.
Las caricaturas de Mahoma se dan en un ámbito libre y de ciertos resguardos. Los mismos que gozan estos obsesos de la religión y que por confundirlos (y despreciarlos) intentan menoscabar.
Valores para la convivencia
La respuesta de Dinamarca y de Europa debe ser firme. Debe dejar en claro que las bases de la convivencia residen en el respeto a las diferencias; en el resguardo de una ley que se aplica por igual a todos y que no discrimina entre aquellos que profesan una u otra religión. Que no predomina, en síntesis, la tiranía del dogma.
Las noticias producidas en Dinamarca revelaron que los tres detenidos, dos tunecinos y un marroquí con pasaporte danés, planeaban asesinar a Kurt Westergaard, caricaturista del rotativo “Jyllands Posten”, y fueron detenidos cuando se encontraban en la “fase inicial” de los preparativos para el atentado.
Un día después de la detención, la totalidad de los diarios daneses volvieron a publicar la polémica caricatura de Westergaard, en la que puede verse una imagen de Mahoma barbudo y malencarado, que lleva en su turbante una bomba. Todo ello en medio de incendios en la vía pública y otras agresiones.
Reuters informó además que en los últimos tiempos tres embajadas danesas fueron atacadas y al menos 50 personas murieron en disturbios en Oriente Medio y Asia vinculados a esta cuestión.
Los resultados que arrojen las pericias en este caso serán sólo indicios de un problema que, más allá de la diplomacia policial, será una prioridad en la agenda de seguridad europea actual. Y lo que se espera es un discurso sin fisuras a favor de la tolerancia y del respeto a la libertad.
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