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El G20+1 y Obama: herramientas al servicio del victimismo castrista.

En Washington se está decidiendo el futuro del sistema financiero mundial. Obama ganó hace casi quince días. Acontecimientos sobresalientes sobre los que Castro desde su ¿retiro? dorado no podía dejar pasar la oportunidad de opinar. Su aportación es la antítesis de lo novedoso. Más de lo mismo. Victimismo fácil que alguien comprará.

Editorial

El Comandante está apartado de la vida política. Eso nos dicen desde La Habana, donde todo sigue bajo su control pese que a voceros y propagandistas del régimen nos quieran hacer creer que se han llevado reformas y se están gestando otras. Basta con leer la última “reflexión” de Fidel para comprobar que el tiempo pasa…menos en Cuba.


 


Ahora ha arremetido contra aquellas manos que dan de comer a su régimen. Les ha acusado de hacer el caldo de cultivo a Estados Unidos y de olvidarse del sufrimiento que ha tenido que vivir el pueblo cubano para sacar adelante “su revolución”. Bajo esta retórica, no tan rebuscada como parece, lo que ha hecho Castro es auto-legitimarse y justificar sus años de gobierno. Así de sencillo.


 


Si Pérez Roque en Madrid dijo que la situación política de Cuba no iba a variar ni un ápice, Castro ahora dice lo mismo de la económica. Cuando quienes lo defienden en Europa, rozando el candor, señalan que se está produciendo una transición en la isla, él no sólo lo desmiente, sino que arremete con fiereza contra semejante tesis. Para Fidel cualquier transición implicaría avanzar hacia el capitalismo, al que considera, y considerará, el mayor de los demonios.


 


En plena Cumbre del G20 (+1), cuando todas la miradas están puestas en lo que acontece en Washington, el dictador también nos ha ofrecido su punto de vista sobre Obama. ¿Qué ha buscado con ello? Ponerse la venda antes de la herida. Victimismo en nombre de la revolución y sobre todo, apuesta clara por la confrontación con Estados Unidos, única forma de perpetuar su régimen, pues siempre encontrará coristas que propaguen sus tesis a fin de confundirnos.


 


¿Qué queremos decir? Muy sencillo. Culpar a la Casa Blanca y acusarla de las desdichas del pueblo cubano, es una forma para que la ayuda económica siga llegando a sus dominios, en teoría, para paliar la deficitaria situación de su población. Sin embargo, es el gobierno quien hace acopio de ella y se encarga de gestionarla. El cómo lo hace es uno de los grandes secretos. Comunismo y opacidad han sido siempre grandes aliados ¿o sinónimos?.

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