El hijo del brigada asesinado por ETA, Iván Conde, se ha pronunciado con contundencia en Santoña. Ha advertido que “no se va a salir con la suya” y visiblemente afectado ha pedido al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que termine con los asesinatos de la banda terrorista.
Y pide al Gobierno que “pare esto”
Tanto Rubalcaba como la ministra de Defensa, Carme Chacón, se trasladaron a Santoña a la viuda de Luis Conde, el último asesinado por ETA y su hijo Iván. Según Chacón, “Es una mujer muy valiente. Ella e Iván se están dando fuerza en estos momentos”.
Iván, de 24 años, estudia en la Academia de Artillería de Segovia, donde reside su familia y trabaja su padre. La familia, irónicamente, estaba a punto de regresar a Segovia porque el lunes terminaban sus vacaciones allí. Entonces fue cuando ETA les lanzó su zarpazo en forma de coche bomba.
El otro herido José Manuel Martín de Andrés, un capitán del cuerpo sanitario del Ejército en Zaragoza sufre una fractura abierta de fémur y si diagnóstico es grave pero estable según los médicos. Martín de Andrés también residía en la Academia de Artillería de Segovia.
Las dos víctimas más graves fueron sorprendidas cuando desalojaban el edificio. Pocos minutos antes, la DYA había recibido una llamada en la que se anunciaba el atentado. Apenas tuvieron media hora para abandonar el recinto.
El cuerpo del fallecido ha sido trasladado ya al tanatorio del Hospital de Valdecillas en Santander y el martes se celebrará el funeral en Segovia, al que acudirán previsiblemente las autoridades si es que la familia no pide un acto privado.
Otras cuatro personas tuvieron que ser atendidas tras el atentado. Lucila Escobedo San Miguel, de 70 años de edad, permanece ingresada muy grave en el Hospital de Laredo con diagnóstico de crisis de ansiedad y accidente cerebrovascular.
La mujer permanecía en observación tras ingresar a las 2.20 horas y ha empeorado a lo largo de la mañana. Además de ella, Soledad Martínez Fraile, de 51 años, ingresó a las 2.57 horas con el diagnóstico de crisis de ansiedad, síncope y traumatismo craneoencefálico, y ha sido dada de alta a las cuatro de la madrugada.
Otra mujer que sufrió una crisis de ansiedad con la explosión, Leonor Juncal Gómez, de 82 años, también ha sido dada de alta. Otra de las heridas, Matilde Redondo Gutiérrez, de 54 años, sufre dolor torácico y actualmente permanece en observación.
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