Política

El líder de la oposición se convierte en el nuevo Primer ministro de Tailandia

En plena crisis política y con dos bandos enfrentados que afirmaban tener la legitimidad suficiente para que su candidato fuera designado jefe del Ejecutivo, el Parlamento de Tailandia ha elegido al que será su próximo Primer ministro, Abhisit Vejjajiva, líder del hasta ahora opositor Partido Demócrata.

La crisis política asola el país desde 2006
Vejjajiva, de 44 años y educado en Oxford, ha obtenido 235 votos contra los 198 que ha conseguido el líder del Puea Pandin (Patriótico), Pracha Promnok, cuya candidatura defendía los seguidores de Shinawatra.

Promnok, ex jefe de la Policía, ha felicitado a Vejjajiva, que es el tercer Primer ministro que elige Tailandia en menos de un año y que deberá solucionar la crisis que culminó a finales del mes pasado con la toma de los dos aeropuertos de Bangkok por parte de los manifestantes contra el Gobierno.

En respuesta al nombramiento, los seguidores de Shinawatra, conocidos como “camisetas rojas” por su indumentaria, intentaron bloquear las puertas de la sede del Parlamento con barras de metal en protesta por la decisión. Cerca de un millar de agentes del orden protegen el edificio del Legislativo.

El líder del Partido Demócrata desde febrero de 2006 ha prometido que restaurará la confianza de los inversores en la economía tailandesa y la de los ciudadanos en el Gobierno, además de mejorar la imagen exterior de Tailandia.

La elección del candidato del Partido Demócrata es el último episodio de una crisis política que dura más de dos años pero que se ha intensificado en los últimos seis meses.

En 2006, un golpe de Estado acabó con el Gobierno del controvertido Thaksin Shinawatra, acusado de corrupción y refugiado en Londres. Los militares permitieron nuevas elecciones en agosto, en las que venció el candidato del PPP, Samak Sundaravej, afin a Thaksin. No duró mucho: Fue destituido al poco también acusado de corrupción. Samak fue reemplazado por Somchai, a la sazón cuñado de Thaksin.

Los partidarios de la oposición, en especial los del Alianza Popular por la Democracia (APD), le consideraban un mero títere de Thaksin e igual de corrupto, además de acusar a su partido de fraude electoral. Por ello, tomaron las calles.

Una primera oleada de manifestaciones, que incluyó la toma del palacio del primer ministro en agosto y septiembre pasados, culminó en la destitución de Samak. De nada le sirvió la declaración del estado de excepción y que el Ejército se hiciera cargo de la seguridad en Bangkok.

Su sucesor, Somchai, tampoco fue aceptado por el APD, ya que se negaban a tener un primer ministro del PPP. Esta vez, a principios de noviembre, otros 30.000 manifestantes se lanzaron a las calles y tomaron los dos aeropuertos de la capital dejando atrapados a decenas de miles de pasajeros, entre ellos 600 españoles.

Tal era la tensión, que el Ejército, auténtico árbitro del sistema, llegó a pedir la dimisión de Somchai. Se temió un nuevo golpe de estado, el número 23 en el país desde que abolió la monarquía absoluta en 1932.

Finalmente, el Constitucional adelantó su fallo por la demanda de fraude electoral que pesaba sobre el partido y dictaminó su ilegalización y la inhabilitación de varios de sus diputados, entre ellos el primer ministro.

Tras 15 días de Gobierno interino del viceprimer ministro, ha sido elegido el sucesor, con el beneplácito de las masas de la APD. Queda por ver si las camisetas amarillas del movimiento opositor que han tomado Bangkok durante meses, serán reemplazadas por las rojas de la Alianza por la Defensa de la Democracia, partidaria del PPP y que, hasta el momento, se ha limitado a observar y jurar que defenderá hasta la muerte el orden constitucional.

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