Un equipo de arqueólogos ha desenterrado partes de una estatua gigante del gobernante romano primorosamente esculpida, en un yacimiento en Turquía. Hasta el momento se han localizado la cabeza, el brazo derecho y las pantorrilas, que fueron encontradas en la antigua ciudad de Sagalassos, en una zona montañosa al suroeste de Turquía
Descubren una estatua del emperador de 5 metros
El equipo de arqueólogos, dirigido por el profesor Marc Waelkens, de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), halló los pedazos de la estatua la cámara mayor de los baños romanos de Sagalassos, una habitación de planta cruciforme que mide 1.250 metros cuadrados y está cubierta con mosaicos. Probablemente fue utilizada como frigidarium, una estancia con una piscina de agua fría en la que los romanos se sumergían después de tomar un baño caliente.
Un terremoto entre el 540 y el 620 la destruyó parcialmente y la llenó de escombros. Los arqueólogos han excavado el frigidarium durante los últimos doce años, como parte de unas excavaciones más amplias en esta antigua ciudad, que fue un importante centro regional.
Este mismo equipo de investigadores descubrió el año pasado fragmentos de una estatua de mármol colosal del emperador Adriano y durante el último mes también han encontrado una cabeza y un brazo de una imagen de Faustina la mayor, esposa de Antonino Pío.
Los investigadores consideran que la estancia albergó una galería de esculturas sobre la dinastía Antonina, soberanos de orígenes hispánicos que gobernaron el imperio romano durante el siglo II d. C.
La pista del emperador Marco Aurelio comenzó con la localización de un par de pantorrillas de mármol el pasado 20 de agosto entre los escombros. Luego siguió un brazo derecho enorme, de 1,5 metros, cuya mano sostiene un globo que probablemente estuvo coronado por una figura de la Victoria en bronce. Y finalmente fue el hallazgo de la cabeza lo que confirmó que se trataba de la estatua de un joven Marco Aurelio.
La pieza, de un metro de altura, presenta los célebres atributos del gobernante: los ojos saltones y la barba. Las pupilas miran hacia arriba, “como en una profunda contemplación, lo que encaja perfectamente con un emperador que era más un filósofo que un soldado”, según el profesor Waelkens, que añade que se trata de una de las descripciones más bellas del emperador.
El soberano romano llevaba botas militares profusamente detalladas con una piel de león y escudos de amazonas. El torso estaba probablemente cubierto con una armadura de bronce rellena de terracota o madera. Cuando el techo de la cámara cedió durante el terremoto, seguramente el torso estalló.
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