América, Política

El presidente José Mújica y los saqueos en Argentina

El siempre excelente semanario uruguayo “Búsqueda” informa acerca de la reacción del peculiar presidente de su país, José Mujica, ante la ola de saqueos que se extendiera en la vecina República Argentina.

 
Sus comentarios -como hombre extraído de la izquierda “dura” oriental, que oportunamente militara en el movimiento de los “Tupamaros”, lo que hace suponer que siente simpatía ideológica por el gobierno que administrara devastadoramente a los argentinos a lo largo de la última década- son de muy particular interés. Así nos ven desde afuera los hombres de la izquierda continental, esto es aquellos líderes a los que Cristina Fernández de Kirchner, por razones ideológicas, se siente obviamente más afín. Lo que no quiere decir que coopere con ellos.
 
Primero, cuando se acumulaban ya doce muertos por los disturbios sociales en la Argentina, Mujica no descartó del todo la posibilidad de que pudiera haber algún “efecto contagio” de los graves desmanes acaecidos en la Argentina, en su propio país. Porque el contagio existe. Particularmente entre sociedades con tantos parecidos y denominadores comunes.
 
Segundo, en Uruguay hay dos cosas importantes que, aparentemente, José  Mujica cree que están ausentes en el gobierno argentino, lo que es bien serio, como expresión de percepción externa:
 
a) mecanismos previsores, esto es capaces de evitar tener que reaccionar desde la sorpresa y caer entonces en la improvisación; y
 
b) velocidad en la respuesta, lo que sugiere que primero se enfrenta al problema y sólo después se hacen eventualmente especulaciones políticas acerca de cómo poder aprovechar las convulsiones. Como ocurriera, en cambio, en la Argentina. Especialmente en el caso de Córdoba donde -para perjudicar políticamente al gobernador De La Sota- desde el gobierno nacional se demoró irresponsablemente el envío de los gendarmes que pudieron haber controlado ex ante las horrendas explosiones populares que la ausencia de policía provocara. Esto generó un incendio que luego derivó en imitaciones en otras provincias.
 
Tercero, y más importante aún por la tremenda acusación implícita que el mensaje contiene, “en Uruguay no habrá vacío de poder”. Dicho con otras palabras: en la Argentina hay “vacío de poder”. Durísimo.
 
Esta es la manera en que el inusual Mujica define sintéticamente lo que está ocurriendo entre nosotros en momentos de convulsión social. Reflexiones bien graves, es evidente. Pero que se hacen desde el plano de analizar lo ocurrido sin segundas intenciones.
 
 
Emilio J. Cárdenas
Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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