El Presidente Zapatero y el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, niegan rotundamente la posibilidad de abaratar el despido en el país. Una propuesta abalada por la patronal y defendida por el gobernador del Banco de España, lo que le ha valido una lluvia de críticas, entre ellas también la del portavoz de economía del PP, Cristóbal Montoro.
Polémica por el abaratamiento del despido
El Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no comparte la última de las recetas anticrisis del gobernador del Banco de España.
Zapatero considera que esta afirmación efectuada por Fernández Ordóñez implica “adelgazar el Estado de Bienestar”, algo inaceptable para el presidente. A su juicio, son las sociedades con un “Estado de Bienestar sólido las más competitivas”.
El Presidente se ha mostrado totalmente contrario del abaratamiento del despido porque dice que en otros países la reducción del estado del bienestar ha dado resultados “no satisfactorios”, por eso, insistió en que “no debemos ir por ese camino”.
El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, igualmente critica al gobernador del Banco de España por hacer análisis parciales y recomendar “recetas a los demás” sin reflexionar primero sobre el papel que ha jugado el sector financiero en el modelo económico.
Corbacho ha pedido a Fernández Ordóñez que en su análisis introdujese alguna reflexión del papel que jugó en ese modelo económico basado en la construcción residencial “que ahora todos convenimos en decir que no fue el mejor”.
También el portavoz económico del
PP,
Cristóbal Montoro, ha criticado al gobernador del
Banco de España,
Miguel Ángel Fernández Ordóñez, por lanzar “mensajes que suponen más amenaza” para los trabajadores y asegura que ahora “su crédito es muy reducido” tras haber sido incapaz de “anticipar” los acontecimientos que han conducido a la recesión.
España, paro e inflexibilidadLas declaraciones de
Fernández Ordóñez que han desatado la polémica se referían a las “numerosas ineficiencias” en el sistema laboral español. Según el gobernador, éstas determinan un “rotundo fracaso” en el objetivo de reducir el desempleo, unido a que el hecho de que los costes del despido descansan a cargo exclusivamente del sector privado, desanima la creación de empresas y la contratación en general.
La realidad es que despedir a un trabajador en España cuesta de media, según la
OCDE, 20 días de salario por año trabajado. En países del entorno como
Francia cuesta 11 días por año, en
Reino Unido 8 días y en
Italia 4 días. Incluso en los países nórdicos, de tradición socialdemócrata, el despido es mucho más barato que en
España.
Sin embargo, esta rigidez laboral no ha impedido que el dato del paro en
España se multiplique hasta llegar al 14 por ciento de la población activa, la mayor cifra de los países europeos, con una media del 7 por ciento, y de la
OCDE, que tiene una media del 6,1 por ciento.
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