Bernardo Schuster ha dejado de ser entrenador de Real Madrid. Juande Ramos es el elegido para dirigir los destinos de la nave blanca. Su primera parada, el Nou Camp el próximo sábado. Un reto de máxima envergadura.
Editorial
El fútbol es un deporte que se guía por tópicos. Uno de ellos es que cuando un entrenador es ratificado por la Junta Directiva, poco tiempo después es despedido. Con el alemán, algo así ha sucedido. Una racha de malos resultados unido a unas declaraciones tan desafortunadas como victimistas, y Ramón Calderón ha tenido la excusa perfecta para el cese.
¿Es culpable de la situación que atraviesa el Madrid el ya ex entrenador? A primera vista, tenía al equipo a 9 puntos del Barcelona y jugando mucho peor. ¿Esa diferencia es la real entre ambas plantillas? Lo cierto es que por aquí puede estar la clave de la trayectoria madridista durante este año.
El equipo, tras ganar dos ligas consecutivas, la segunda de ellas con Schuster en el banquillo, no se ha reforzado lo suficiente. Es más, si el verano de 2007, se vendió humo desde la directiva con el brasileño Kaká, este año se ha hecho lo propio con el luso Cristiano Ronaldo.
La dirección deportiva del equipo blanco se está caracterizando por no cumplir sus promesas. Además, tampoco “la marca” Real Madrid está siendo lo suficientemente atractiva como para que jugadores del mercado nacional quieran venir al club de Concha Espina. Los casos de Villa y Cazorla fueron significativos.
La conclusión final es que el Real Madrid carece de un proyecto deportivo sólido. Cada año, un entrenador. En la temporada 2006-07 se apostó por Fabio Capello. El italiano es un ganador nato y lo demostró obteniendo la liga. Fue despedido pese a contar con el apoyo de la plantilla. Después vino Schuster, ganó el título liguero y el equipo convenció. Ha seguido el mismo camino que el ahora seleccionador inglés con la consiguiente indemnización. El resultado es que el Madrid gasta más en finiquitos de entrenadores que en estrellas.
Juande Ramos puede estar ante la oportunidad de su vida aunque el panorama, a priori, no es halagüeño pues la enfermería está llena. Al respecto estamos esperando alguna aclaración del preparador físico, Walter di Salvo, ante la anormal plaga de lesiones. Nunca mejor dicho, pero el club de Concha Espina va camino de un año en blanco.
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