Aunque la represión continúa en la isla y las autoridades han hablado de abrirla al comercio exterior, el secretario de Estado español para la Unión Europea, Diego López Garrido, ha señalado que Cuba avanza “en un sentido positivo”.
A pesar de la represión
Diego López Garrido se había mostrado muy escéptico con las reformas que estaba impulsando el régimen castrista y el ministro de Exteriores le desautorizó ayer diciendo que para él estaban resultando satisfactorias.
Desde ese momento, López Garrido olvidó su comentario sobre la “insuficiencia” de las reformas y ayer por la mañana declaró ante los micrófonos de Radio Nacional de España que le parecían muy positivos los cambios “en la estructura del estado cubano” y la “flexibilización de la relación con los llamados disidentes”.
Los movimientos que se le oponen a Castro tanto en el interior como en el exterior de la isla no reconocen que las modificaciones se hayan traducido en un aumento de los derechos civiles o en la excarcelación de los presos políticos.
Las reformas que López Garrido quería subrayar estaban relacionadas también con los avances en la privatización de la explotación agraria y la apertura económica. Muchos analistas consideran que estas medidas podrían evitar el colapso económico del castrismo y darle la financiación necesaria para extender su hegemonía durante los próximos años.
López Garrido además tuvo que explicar la equivocación del ministro de Asuntos Exteriores cuando anunció que Zapatero visitaría a Raúl Castro en La Habana durante el año que viene. El jefe de la diplomacia para Europa dijo que no había fecha para esa visita.
El secretario de Estado defendió la apertura del diálogo entre Cuba y la UE, impulsada por España, y aconsejó al país caribeño que aproveche “este momento de disposición positiva de Europa” para que ese diálogo, “que se va a evaluar dentro de un año, tenga unas buenas consecuencias”.
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