El presidente Rafael Correa logró en apenas año y medio disolver el Congreso, que el pueblo ecuatoriano eligiera una Asamblea Constituyente, que quedó integrada mayoritariamente por el oficialismo, que ésta redactara una nueva Carta Magna y que ésta fuera refrendada con más del 63 por ciento de los votos
Más poder para Correa
Ecuador se convirtió en el primer país “chavista” que se entra en el llamado “socialismo del siglo XXI”, después de que su principal mentor, el presidente venezolano Hugo Chávez, fracasara en el referéndum que montó para cambiar no sólo la forma de Estado sino para perpetuarse en el poder mediante reelecciones consecutivas.
Y es que esta nueva Carta Magna ha sido pensada por y para Correa, que podrá perpetuarse en el poder hasta el año 2017. Gracias a este nuevo instrumento, el Estado captará más poder y podrá intervenir en la vida de los ciudadanos con más fuerza.
La propuesta ha sido calificada de hiperpresidencialista, ya que intenta concentrar todo el poder, establece un modelo económico con una malsana intervención del Estado sobre los mercados y no tiene límites para el gasto de las finanzas públicas.
La nueva Constitución rechaza el aborto y los matrimonios homosexuales. Invoca a Dios, protege al ser humano desde el momento de su concepción, considera el matrimonio la unión entre un hombre y una mujer y la adopción se permite para uniones de dos personas de distinto sexo.
Por si fuera poco, Correa ha convertido este referéndum en un plebiscito sobre su persona y su continuidad en el Gobierno, afirmando que de su triunfo dependía su propio futuro.
La oposición dialogará
El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, cabeza visible de la oposición en Ecuador, dijo que respeta el “triunfo” del “sí” y se declaró abierto al diálogo al asegurar que él es un “hombre civilizado”.
“Correa ha hecho una propuesta, su partido ha hecho una propuesta, que es la que acaba de triunfar, y yo respeto ese triunfo”, dijo Nebot, quien en vísperas del referéndum dijo que no se pondrían las nuevas reglas en su ciudad si los habitantes de Guayaquil votaban en contra.
Nebot, quien apoyaba el “no”, porque denunciaba que la nueva Constitución es “centralista” y restaba “poder autonómico” a las regiones, dijo que “no pretende convertir a Guayaquil en una trinchera contra el Gobierno y apuntó que esa ciudad se convertirá en lo que tenga que convertirse”, aunque aseguró que “tiene que seguir defendiendo su modelo de desarrollo”.
También desde Guayaquil, su ciudad natal, el presidente Correa realizó un llamamiento de “unidad” al país y aseguró que quienes “mintieron y trataron de engañar” en la campaña “tendrán que rendir cuentas”.
“Hoy Ecuador ha decidido un nuevo país, las viejas estructuras fueron derrotadas; esta es la confirmación de esa Revolución Ciudadana que ofrecimos al pueblo en el año 2006″, dijo Correa en su discurso al referirse al año en que ganó las elecciones.
En una efusiva declaración pública aseguró que sus primeras palabras son de “gratitud a Dios que siempre acompaña a los hombres de recta intención; al pueblo que no se dejó convencer por la desinformación, manipulación y amargura y ha dado un sí contundente lleno de alegría emoción y esperanza”.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR