La clase política española vive días de convulsiones por las indecisiones del Presidente del Gobierno sobre la entra de la rusa Lukoil en la petrolera española Repsol. Todos temen que Rusia controle la energía española y la presión es tan grande que Zapatero podría verse obligado a rectificar.
Oleada de críticas contra el gobierno español
Después de que la clase política espñola, la oposición e incluso el ex presidente socialista, Felipe González, se hayan mostrado en contra de que Lukoil controle Repsol, Zapatero está contra las cuerdas.
El Presidente español manifestó el martes que no haría ningún movimiento al respecto. “Creo que en la economía hay que intervenir lo justo. Descreo en el proteccionismo; es un elemento de retroceso. Nuestro país va a seguir siendo un país para la inversión extranjera”, dijo.
Las críticas entre la clase empresarial, los expertos y hasta las filas del PSOE ha sido unánime.
En la sesión de control del Gobierno en el Parlamento, el presidente del Gobierno español parece querer buscar una salida y asegura que el criterio del Ejecutivo “es muy claro” respecto a la posible entrada de la rusa Lukoil en Repsol y “apoyará” que la petrolera, y sus accionistas de referencia y control, sean españoles.
“El Gobierno va a hacer las cosas bien”, asevera, y sin embargo descarta una intervención del Estado en la petrolera para defender “la autonomía, independencia y el respeto al libre mercado”.
Ante esto, el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, le advierte que le acusará ante las Cortes de ser el responsable de un “escándalo mayúsculo” y un “fraude de ley” si no impide la venta de Repsol a una “compañía dudosa” controlada por el Gobierno de Vladimir Putin, que, asegura, “usa sus armas energéticas como todos hemos visto que las usa”.
Ambos líderes han protagonizado su primer debate público sobre esta cuestión en la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, una semana después de conocerse la noticia.
“Nuestra tarea es apoyar y defender la solidez de Repsol como hemos hecho desde el primer día, a pesar de las duras críticas de su formación”, espeta Zapatero a Rajoy, reivindicando asimismo la “larga tradición de actividad económica” de Sacyr y la Caixa, que han mostrado su intención de desprenderse de su participación en la petrolera.
Por su parte, Rajoy asegura que el Gobierno “animó” la entrada de Sacyr en el capital de Repsol, a través de un crédito sindicado de 5.000 millones de euros en el que participó el Instituto de Crédito Oficial (ICO).
“Ahora conocemos que se pretende vender ese 20 por ciento más un 9,9 por ciento (en manos de la Caixa a través de Criteria) a una empresa rusa que, como cualquier persona entiende, solo lo va a comprar si tiene el control total de la compañía”, señala, para quien esta operación supondría un “enorme fraude” en contra de los intereses “de cientos de miles de pequeños accionistas” de Repsol YPF.
La banca pide más avales a Lukoil
Y mientras tanto, la empresa rusa sigue buscando financiación. El desembarco de Lukoil en Repsol ha encontrado una fría acogida entre las entidades financieras que deben financiar la operación. La petrolera rusa pretende subrogarse un crédito de 5.200 millones contraído en su día por Sacyr con la banca para adquirir su 20 por ciento en el capital de Repsol.
Esa opción, sin embargo, tropieza con la demanda, por parte de esas mismas entidades, lideradas por Banco Santander y Caja Madrid, de renegociar las condiciones del préstamo.
En concreto, los 42 bancos y cajas que participan en el crédito a Sacyr requieren a Lukoil para que aporte avales adicionales a la operación, ya que consideran que los presentados por la rusa no son suficientes y adolecen de los mismos problemas que sufre Repsol, su volatilidad. Los bancos pretenden asimismo también actualizar el tipo de interés al riesgo en los mercados.
Aun así, todo indica que las negociaciones siguen a contrarreloj y existe una buena disposición de las dos partes. Desde Londres, donde cotiza la petrolera, la empresa hizo llegar mensajes de que estaba dispuesta a aportar todo lo necesario.
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