Política

España, a la cola de Eurozona en productividad según el Banco Central Europeo

España es uno de los países menos competitivos de Europa. A pesar de que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirma que el país tiene “más capacidad de crecer económicamente” y que su sistema financiero “quizás es el más sólido” del mundo, el estudio del Banco Central Europeo “Globalización y competitividad en el Área Euro” refleja que, junto con Portugal e Italia, España es uno de los países que peor rivalizan en el mercado internacional en su producción y precios

También es la menos competitiva
El BCE ha elaborado dos clasificaciones: “Competitividad general“, que refleja el acceso efectivo a los mercados internacionales, y “Competitividad productiva“, que depende específicamente de la capacidad de producir a bajo coste y los factores institucionales.

En ambas clasificaciones España figura en penúltimo lugar, sólo por delante de Portugal, que cierra las dos listas. El país con más “competitividad general” es Bélgica, seguido, por este orden, de Finlandia, Holanda, Alemania, Francia, Austria, Dinamarca, Suecia, Reino Unido, Italia, España y Portugal.

El BCE señala que el crecimiento fue lento en la década 1995-2005 para los países del euro, pero de manera “particularmente marcada en Italia y España, en donde el crecimiento de la productividad laboral se ha situado significativamente por debajo del promedio de la zona euro en el mismo periodo”.

Los autores del estudio señalan que “Portugal y España, y en menor medida, Italia y Reino Unido, se sitúan claramente al final del ranking de competitividad, lo que pone de manifiesto una desventaja tecnológica relativa y un entorno institucional menos favorable”.

El estudio del BCE también compara la evolución hasta 2007 de la competitividad exterior de los 12 países de la Eurozona que se apuntaron el euro en 1999. En ese periodo, España acumuló una pérdida de competitividad exterior del 14,3%, la segunda más alta de todos los países estudiados tras Irlanda, que vio empeorar su situación en un 23,1%.

Tras Irlanda y España, el mayor deterioro de competitividad correspondió a Luxemburgo (12%), seguido de Holanda (10,2%), Portugal (9,8%), Grecia (7,9%), Italia (7%), Bélgica (5,5%), Francia (3,9%), Alemania (1%), Austria (0,3%) y Finlandia (0,1%).

A la vista de estos datos, los expertos del BCE destacan los dispares resultados entre los diferentes países y subrayan que “Irlanda y España parecen haber experimentado una pérdida de competitividad particularmente fuerte”.

Otro dato destacado por el BCE es el de la evolución de los costes laborales unitarios. En términos nominales, sin descontar el efecto de la inflación, en España crecieron un 26,4% entre 1999 y 2007, casi el doble que el 14% registrado en el conjunto de la Eurozona.

Para potenciar la competitividad exterior de las empresas europeas, los expertos del Banco Central Europeo aconsejan desarrollar un mercado único más integrado en la Unión Europea, más flexibilidad en los mercados, y más inversión en innovación y en formación del capital humano.

Además, señalan que, “para aprovechar todas las ventajas de los positivos efectos de la globalización, son necesarias nuevas reformas estructurales en la zona euro y en otros países de la Unión Europea para facilitar una reasignación rápida y suave de empresas y fuerza laboral, desde sectores retrasados a otros más avanzados y prometedores, y desde las compañías de baja a las de alta productividad”.

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