Política

España, inesperado protagonista del primer cara a cara entre McCain y Obama

El republicano John McCain y el demócrata Barack Obama celebraron ayer su primer debate televisado con las elecciones presidenciales a menos de dos meses vista. La crisis y el plan de rescate de Bush focalizaron, obviamente, un intenso cara a cara. Pero, inesperadamente, España se coló en el debate. Obama recriminó con dureza a McCain que no quisiera reunirse con el presidente español, un país aliado de la OTAN

Los analistas dan como ajustado vencedor a McCain
A los 40 minutos del debate, y después de superar la fase más crítica donde se habló y mucho de la crisis y sus consecuencias, el moderador, Jim Lehrer, introdujo abrió la puerta a las cuestiones internacionales. Además de los temas candentes –Irak, Irán, Afganistán, Israel, México…- Barack Obama sorprendió sacando a España y a la mala relación de Zapatero con Bush y su sucesor, John McCain, que quedó patente en una entrevista concedida hace unos días por el senador de Arizona a Unión Radio.

Según Obama, McCain “incluso dijo el otro día que podría no reunirse con el primer ministro de España porque él, bueno, no está seguro de que esté aliado con nosotros. ¿España? España es un aliado de la OTAN. Si no nos podemos reunir con nuestros amigos, no sé cómo vamos a liderar el mundo para tratar cuestiones de la gravedad del terrorismo”.

McCain esquivó el bulto. Básicamente, dijo que “no voy a determinar quiénes van a ser los visitantes de la Casa Blanca antes de que sea presidente de Estados Unidos“. Hace apenas una semana McCain rehusó definir a España como un país aliado u hostil.

Después del debate, Steve Schmidt, que desde el verano es el principal cerebro electoral de McCain, opinaba de la controversia. “España es un aliado de la OTAN“, recalcó Schmidt, antes de añadir que McCain “es un hombre dotado de gran humildad”, por lo que no va a hacer planes sobre a quién va a invitar o no a la Casa Blanca.

Evidentemente, la reacción de la campaña de Obama era la opuesta. “Yo no sé si McCain cometió un error o de verdad lo cree”, dijo David Pfouffe, el número dos del equipo del senador de Illinois, cuando se le preguntó acerca de la supuesta hostilidad de España hacia EEUU.

Curiosamente, España fue el único país europeo que salió a relucir en el debate.

La economía fue la estrella

El debate tuvo tres partes. La primera se centró en la economía. Fue allí donde Obama, paradójicamente, mostró más nerviosismo. Con la primera pregunta de Lehrer, “¿cuál es su posición con respecto al plan de recuperación financiera?”, el senador por Illinois se perdió con un plan de cuatro puntos que apenas tuvo tiempo de explicar en los dos minutos de su intervención.

McCain, por su parte, eludió los detalles. En vez de eso, el candidato republicano arremetió contra el gasto público. El senador por Arizona llegó a pedir que “consideremos una congelación del gasto público”. McCain volvió a repetir que recortará el presupuesto en 18.000 millones de dólares, y volvió a sacar algunos de sus temas favoritos, como el despilfarro de dinero público en la financiación por el Estado de un estudio sobre el ADN de los osos.

En el fondo, sin embargo, los dos candidatos hicieron un ejercicio de ambigüedad, eludiendo pronunciarse sobre los aspectos más controvertidos de la crisis.

Paradójicamente, Obama sólo se empezó a mostrar más seguro de sí mismo cuando el debate giró hacia la política exterior. Ahí cabria pensar que los papeles se iban a invertir, y que, mientras McCain, que acumula una inmensa experiencia en ese terreno, se encentraría en los detalles, Obama tiraría de generalidades.

En realidad, el senador demócrata insistió en discutir con McCain al mismo nivel, lo que, dada la diferencia de currículum entre uno y otro, no parecía la mejor estrategia.

McCain reaccionó en la parte final del debate para cuestionar a su rival sobre su política en Irán, Venezuela o Cuba. Y es que Obama ha anunciado que negociará con Ahmadineyad, Chávez o Raúl Castro, una línea frontal a las decisiones acometidas por la Administración Bush en los últimos ocho años.

McCain defendió que apoyaría a sus aliados pero que sería inclemente con los enemigos de Estados Unidos en el mundo, un mensaje que Obama no pudo contrarrestar.

¿Quién ganó?

Determinar quien gana o pierde estos debates suele ser una tarea compleja sujeta a juicios interesados y a mensajes contradictorios entre las partes interesadas.

Según la mayoría de expertos y periodistas John McCain se impuso a los puntos a Barack Obama en el primer debate presidencial, porque precisamente supo ganar la batalla de la crisis, contra todo pronóstico, y descentrar a Obama.

Pero el público no lo tiene tan claro. Los primeros sondeos realizados en función de las llamadas recibidas por las cadenas de televisión CNN y MSNBC, más próximas a los demócratas, revelan que, para la los telespectadores de esos canales, Obama ganó. Sin embargo, datos de la audiencia de Fox News, de tendencia conservadora, dan la victoria a McCain. En cualquier caso, salvo que uno de los candidatos venza por goleada, lo que no sucedió este viernes, el papel de los debates es limitado, y se reduce sobre todo a los indecisos.

Claro que en estas elecciones hay un 18% de votantes que aún no saben por quién van a votar, lo que supone un considerable tesoro electoral a la espera del candidato que sepa encontrarlo. Próxima cita, 7 de octubre en Tennessee.

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