Zapatero no saldrá elegido presidente en primera votación. Lo será en una segunda donde sólo necesita mayoría simple. Haría bien Zapatero en volver a los Pactos de Estado con el PP de Rajoy, la lucha contra el terrorismo, la justicia, el modelo de Estado…
Editorial
España contempla el inicio de su IX legislatura de la Democracia. Diario Exterior está ofreciendo en directo a sus lectores los debates de la “sesión de investidura” del candidato Rodriguez Zapatero. Fue su partido quien consiguió mayor número de votos y actas de diputados en las pasadas elecciones del 9 de Marzo.
El partido de Zapatero alcanzó 169 diputados y once millones de votos. España es una Monarquía parlamentaria. El jefe del Estado es el Rey. El Parlamento, que es bicameral (Congreso y Senado) elige al presidente del gobierno. En España al presidente del gobierno lo elige o lo cesa el Congreso que está formado por 350 diputados. El Senado no interviene en este trámite.
Zapatero tiene en el Congreso la mayoría relativa o la minoría mayoritaria. La mayoría absoluta se cifra en 176 diputados. El partido de Rajoy alcanzó 154 diputados y diez millones trescientos mil votos. Ambos grupos tienen 323 diputados y los restantes 27 se los reparten, muy fragmentados, los partidos nacionalistas vasco, catalán, gallegos, canarios, comunistas, independentistas catalanes republicanos y el nuevo partido de la ex eurodiputada socialista Rosa Diez.
Zapatero y Rajoy han hablado de pactos. En España, donde llegan ahora las vacas flacas, todo el mundo habla de pactos. Lo de los pactos es una buena cosa en democracia y es que la pasada legislatura, la primera de Zapatero, se caracterizó por todo lo contrario.
Rajoy le ha dicho a Zapatero que vuelva a los “Pactos de Estado” que hicieron posible la democracia española. Rajoy le ha dicho a Zapatero que no confunda pactos de Estado con pactos de gobierno. Rajoy le ha dicho a Zapatero que puede hacer los pactos de gobierno que necesite pero que estos no deben condicionar los necesarios pactos de Estado.
Es lo que sucedió en la primera legislatura de Zapatero. Se entregó a partidos nacionalistas desbocados al independentismo pues los necesitaba para gobernar. Aún los necesita el partido socialista en Cataluña. Los daños al consenso constitucional fueron y son evidentes.
En la nueva legislatura, que ahora comienza, Zapatero quiere pactos con todos apremiado por su minoría mayoritaria. Los llamados nacionalismos moderados (que ya no lo son tanto) no le van a dar un cheque en blanco. Con los vascos del PNV no suma y los catalanes de convergencia si se alinean con el gobierno socialista les puede pasar lo que que a ERC. En política, como en casi todo el pez grande se come al chico.
Zapatero no saldrá elegido presidente en primera votación. Lo será en una segunda donde sólo necesita mayoría simple. Haría bien Zapatero en volver a los Pactos de Estado con el PP de Rajoy, la lucha contra el terrorismo, la justicia, el modelo de Estado…Está legitimado para buscar pactos de gobierno con otros grupos que den estabilidad a su mandato pero no a costa de romper las reglas del juego, aunque estos se lo demanden.
Zapatero debería recordar que tan demócrata es el que gana como el que pierde; Que la Democracia no es patrimonio del vencedor de la elección. Zapatero debería recordar que no son únicamente demócratas los que con él están de acuerdo y antidemócratas los que manifiestan opiniones contrarias. España no se divide en demócratas y antidemócratas afortunadamente y tampoco es el gobierno de turno -ni si quiera el suyo- el que da y otorga certificados de democracia.
Y esto viene a cuento de las intervenciones del candidato Rodriguez Zapatero en la sesión emitida hoy por Diario Exterior. Muchas llamadas a los pactos y poca claridad en lo importante. Muchos reclamos al diálogo y ningún compromiso concreto con quien debe hacerlos. Si Zapatero pretende monopolizar la democracia y acomodar a todo el mundo a su propio pensamiento y si Zapatero no distingue con claridad lo que es un Pacto de Estado de otros pactos de gobierno o para gobernar y si estos condicionan los anteriores, tendrán los españoles una legislatura convulsa como la anterior o peor y en crisis, económica se entiende.
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