El Comentario
Vuelven las operaciones salida y retorno de todas las primaveras. Como todos los años, por estas fechas, las familias aprovechan la Semana Santa para iniciar un período de vacaciones, mínimo, pero vacaciones al fin y al cabo, que les lleva a los apartamentos, a las playas y a las zonas rurales, en busca de unos días de descanso. Se trata de desconectar de la vida diaria.
Este año, ha dicho la DGT que serán menos los conductores que llenen el asfalto de las autovías. Un 8 por ciento menos que el año pasado, por culpa de la crisis. De esa crisis que intentan resolver los grandes de la economía, en la reunión que les estamos contando en “eldiarioexterior.com“, puntualmente y que no es otra que el G-20. Y nos vamos de asueto con la esperanza y el optimismo que nos han transmitido los Jefes de Gobierno que se han reunido en Londres.
El mensaje parece tranquilizador. Y digo que parece, porque coinciden, en él, todos y lo califican de bueno, incluidos Sarkozy y Angela Merkel que se muestran satisfechos con los acuerdos. Y teniendo en cuenta que los dos mandatarios de Francia y Alemania, se habían significado críticos y escépticos, al anunciar que no firmarían cualquier documento, su sonrisa y buen disposición a firmar, se convierte en un mensaje tranquilizador y una buena dosis de esperanza para los ciudadanos de a pie, que tanta falta nos hace.
El billón de dólares que, queramos o no, sigue siendo la moneda de referencia, con la idea de relanzar la economía es más que un dato. Tiempo habrá de ir analizando y criticando el nuevo mundo que se nos viene encima, la nueva OTAN que se prevé crear y el resto de las aportaciones, sobre todo económicas, a la vida diaria, de las grandes decisiones que aquí se han tomado.
La nota discordante la ha puesto el primer ministro luxemburgues, Jean Claude Juncker, que ha manifestado su contrariedad al verse incluido en la relación de los paraísos fiscales que es preciso eliminar, para que la economía de los ricos, sea más transparente a los ojos de las haciendas. Un buen dato que habrá que seguir para que se cumpla escrupulosamente.
Pero por ahora nos quedamos con las vacaciones de la Semana Santa, con la circulación, con los viajeros y con el deseo de que los accidentes continúen su descenso. Que la crisis no suponga una marcha atrás, al menos en la Seguridad Vial.


















