Política

Estados Unidos interviene la mayor aseguradora del mundo para impedir otro colapso en Wall Street

El Gobierno estadounidense ha estatizado American International Group (AIG), la mayor compañía de seguros del mundo, entregándole un préstamo de 60.000 millones de euros a cambio el 80% de sus activos. La entidad, al borde de la quiebra, podría haber provocado un derrumbamiento de las bolsas superior al de Lehman Brothers.

American International Group (AIG)
Llovía sobre mojado en Wall Street y todos los inversores y analistas conocían el efecto dominó que produjeron las quiebras sucesivas de los trusts financieros en 1929. La suspensión de pagos de AIG, sumada a la de Lehman y al rescate de Merrill Lynch, habría tenido efectos devastadores no sólo sobre los bancos sino también sobre el otro gran protagonista del sistema financiero, las aseguradoras.

“Hemos determinado que, dadas las circunstancias, la problemática quiebra de AIG podía añadirse a la ya preocupante fragilidad financiera de los mercados y derivar en costes de préstamos aún mayores, reducir el valor del mercado inmobiliario y debilitar la economía”, afirma la Reserva Federal en un comunicado.

Las autoridades rescatarán a la empresa concediéndole un préstamo de 60.000 millones de euros que deberá devolver en los dos próximos años. La Reserva Federal está incentivando la urgencia en la limpieza de la compañía y que se desprenda de los “activos tóxicos” cuanto antes.

La estatización no significará, como es habitual, la compra del 100% de las acciones de AIG, sino que la Administración se quedará “sólo” con el 80%. Esto les permitirá a las autoridades pagar menos, financiar sólo según las necesidades de la aseguradora, mantener el control de la compañía y vetar los dividendos de los accionistas cuando lo estimen oportuno.

Lehman vs. AIG

Los analistas se preguntan a qué ha podido deberse el cambio de actitud de la Reserva Federal en las últimas horas. El lunes decidió no impedir la quiebra de Lehman y anteriormente se mostró favorable a practicar un papel de intermediador para vender las empresas con dificultades a las que tenían un balance más sólido, como el caso de Merrill con Bank of America o Bear Stearns con JPMorgan Chase.

Los más probable, apuntan fuentes del mercado, es que las autoridades hayan temido un efecto dominó de la quiebra de AIG sobre el sector de las aseguradoras no sólo en Estados Unidos sino en el resto del mundo. Este sector era el único que había podido mantener la escasa confianza de los inversores en el sistema financiero después del estallido de las hipotecas subprime.

Por otro lado, la quiebra de Lehman subió el precio del dinero y obligó a la Reserva Federal y al Banco Central Europeo a inyectar más de 50.000 millones de dólares en pocas horas. Las autoridades se dieron cuenta de que la caída del banco de inversión podía terminar arrastrando no sólo al resto de las entidades financieras, que habían creado un fondo para hacer frente a la onda expansiva, sino también al resto de los valores cotizados. Wall Street había perdido, en las 24 horas siguientes a la caída de Lehman, más de un 4% según índices tan representativos como el Dow Jones o el S&P 500.

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